martes, 9 de diciembre de 2008

Benedicto XVI recuerda que María Inmaculada refleja Belleza que salva el mundo

El Papa Benedicto XVI presidió el rezo del Ángelus en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y aseguró que en ella “contemplamos el reflejo de la Belleza que salva el mundo: la belleza de Dios que resplandece en el rostro de Cristo”.

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Ante miles de peregrinos que llegaron hasta la Plaza de San Pedro, el Santo Padre precisó que en María “esta belleza es totalmente pura, humilde, libre de toda soberbia y presunción”. Recordó que así es como la Virgen se mostró a Santa Bernadette en Lourdes, cuando le dijo “Yo soy la Inmaculada Concepción”,  y como es hoy venerada en santuarios de todo el mundo. 

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El Papa explicó que la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María recuerda dos verdades de la fe: la existencia del pecado original, y sobre todo la victoria de Cristo sobre el mal. Una victoria que resplandece de forma sublime en María Santísima.

“La existencia de lo que la Iglesia llama ‘pecado original’ es desgraciadamente de una evidencia aplastante, si simplemente miramos a nuestro alrededor y ante todo dentro de nosotros. La experiencia del mal es tan consistente” que “suscita en nosotros la pregunta: ¿de dónde procede?”, “un interrogante aún más profundo” para el creyente: “si Dios, que es Bondad absoluta, ha creado todo, ¿de dónde procede el mal?”, indicó.  

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Benedicto XVI explicó que la respuesta se desprende de las primeras páginas de la Biblia con el relato de la creación y de la caída de los primeros padres.

“Dios ha creado todo para la existencia, en especial creó al ser humano a su propia imagen; no creó la muerte, sino que ésta entró en el mundo por envidia del diablo –como dice el libro de la Sabiduría (1,13-14; 2,23-24)-, el cual, rebelado contra Dios, atrajo en el engaño a los hombres, induciéndoles a la rebelión”, señaló. 

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“Es el drama de la libertad que Dios acepta hasta el fondo por amor, prometiendo en cambio que habrá un hijo de mujer que aplastará la cabeza de la antigua serpiente”, subrayó y agregó que “la Mujer predestinada a ser Madre del Redentor, madre de Aquél que se ha humillado hasta el extremo para reconducirnos a nuestra dignidad original”, “a los ojos de Dios siempre ha tenido un rostro y un nombre: ‘llena de gracia’, como la llamó el Ángel visitándola en Nazaret”.  

La liturgia de hoy afirma que Dios “preparó una morada digna para su Hijo y, en previsión de la muerte de Él, la preservó de toda mancha de pecado”, explicó. 

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Como es tradición cada 8 de diciembre, el Papa Benedicto XVI visito por la tarde la Plaza de España en Roma, donde rindio un homenaje ante la imagen de la Inmaculada Concepción.

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