viernes, 25 de enero de 2013

NOVENA A DON BOSCO, DIA 4.


CELO DE SAN JUAN BOSCO POR LA SALVACION DE LAS ALMAS

La salvación de las almas es una empresa tan alta y tan sublime,
que ella sola constituye todo el objeto de la obra de la redención. Para llevarla a cabo encarnó, padeció y murió el hijo de Dios.

El oficio más alto y más divino que hay es cooperar con Dios a la salvación de las almas. Más estima Dios esta obra que crear los cielos y la tierra, porque estos solo los creó con su palabra; pero la conversión de un alma fue a costa de su sangre y vida.
A esta grande empresa se dedicó San Juan Bosco con todo el ardor de su corazón, hasta el punto de formar el lema de toda su vida, el que ya lo fue lo San Francisco de Sales:

Da mihi animas, cetera tolle: Señor, dadme almas y llevaos todo lo demás.

Una sola cosa es necesaria, solía decir: salvar el alma.
Este era el gran pensamiento que acostumbraba recordar a todos: a los jóvenes y a los viejos, a los pobres y a los ricos, a los poderosos del mundo y a los sacerdotes mismos.

Este era el primer saludo que dirigía a un niño recién entrado en el colegio, y la recomendación diaria que le hacia mientras veía que no se daba bien cuenta de la importancia de este negocio, y era también la ultima que le repetía, cuando definitivamente partía del Oratorio. Cuando después de años y años lo volvía a encontrar, con franqueza apostólica le repetía lo mismo.

“Dos cosas solas son las que yo temo” – acostumbraba a decir:

“El pecado que da muerte al alma, y la muerte temporal que sorprende al que se encuentra en desgracia de Dios”.

Hablando del deseo que tenia de salvar el alma de sus niños, llego a decir:

“Si yo tuviese tanto cuidado por el bien de mi alma, cuanto pongo por el alma de los demás, podría estar seguro de salvarme”.

– “Todo lo daría” – decía en otra ocasión –

“con tal de ganar el corazón de los niños, para podérselo regalar al Señor”.

Cuando le decían que so arruinase su salud con tan intenso e incesante trabajo, exclamaba:

“Haced que el demonio deje de engañar a tantos pobres niños y yo dejaré de sacrificarme por ellos.
Pero mientras el demonio busque nuevos ardides para perder las almas, no dejaré yo de intentar nuevos medios para salvarlas”.

Estaba tan penetrado del lugar que en esta batalla contra el demonio le había
señalado Dios, que en esto parecía olvidarse de la habitual humildad y moderación que ponía en sus palabras.

– “Cuando muera Don Bosco” – decía en una ocasión a don Berto, -

“la gente dirá: ¡pobrecito! También a él le ha tocado morir; pero el que hará fiesta y se alegrará mucho será el demonio que dirá: “ha desaparecido aquel que me ha hecho tanta guerra y trastornaba mis obras”.

Esta era toda la gloria de San Juan Bosco: desbaratar los planes del demonio y sus malvadas empresas, arrebatándole muchas almas para entregárselas al Señor.

Escribiendo al superior de sus misioneros de América les decía: “Haz llegar al oído de nuestros hermanos en religión estas palabras: nosotros queremos almas, y nada mas que almas. ¡Ah señor!, dadnos, si queréis, cruces, espinas y persecuciones de todo género con tal que podamos salvar almas, y entre ellas la nuestra”.

No nos mostremos indiferentes en esta gran empresa de la salvación de las almas.
Imitemos a nuestro santo, con nuestras oraciones y esfuerzo personal o con nuestro óbolo generoso, dando parte de nuestros bienes.

La recompensa será Grande sobremanera.


UNA COMPACTADORA QUE SE HACE LIGERA COMO UNA PLUMA.

De un documento público, autorizado y firmado por el notario Don Domingo Misté, extractamos el siguiente relato:

El 24 de septiembre de 1933, se colocó solemnemente en el patio llamado de la Inmaculada, del Oratorio de Valdagno (Italia), en una hornacina expresamente preparada, una estatua de San Juan Bosco, para que desde ella ejerza su protección sobre los jóvenes que, en número de mil frecuentan dicho oratorio para recrearse y educarse.

El martes, día 26 del mismo mes a las cuatro de la tarde, San Juan Bosco se dignó dar una prueba de su particular benevolencia hacia los niños valdañeses, cuyo patrocinio ha aceptado de modo evidente, interviniendo en el hecho que vamos a referir y que, dentro de las leyes naturales no tiene explicación posible.

Un numeroso número de niños se hallaba a esa hora jugando en el patio y haciendo rodar un pesado cilindro de granito que se utilizaba para compactar la tierra, dicho objeto lo habién dejado ahi algunos operarios.

Mientras era arrastrado el cilindro compactador, el niño Alfredo Tirapelle de 9 años de edad, cayó de bruces en el suelo, de tal manera que la pesada mole rodo por completo por encima de su cuerpecito, de pies a cabeza pero sin ocasionarle la mas minima lesión.

Es evidente que alguna fuerza misteriosa tuvo que aligerar o suspender en aquel momento la pesada mole, para que no fuese aplastado el vientre y no se fracturara el craneo del niño.

Apenas hubo pasado la gigante mole por el cuerpo del niño, y todos los presente temian que el chiquillo hubiera quedado mal por el peso del objeto con la correspondiente angustia, cuando de pronto ven que el pequeño se levanta tranquilamente a correr y a tomar un poco de agua y luego se reincorporaba para seguir jugando con sus amigos.

El niño Tirapelle declara que o sintio nada de presión sobre su cuerpo y le parecio que el objeto hubiese sido muy fragil.
Dice además que es muy devoto de San Juan Bosco y el día anterior habia hecho la Santa Comunión y en el momento que el objeto paso sobre su cuerpo el penso en el santo.

ORACIÓN.

OH BIENAVENTURADO DON BOSCO, TU, QUE AMASTE CON AMOR INEFABLE A TODAS LAS ALMAS, Y QUE PARA SALVARLAS ENVIASTES A TUS HIJOS HASTA LOS ULTIMOS CONFINES DE LA TIERRA, HAS QUE TAMBIÉN NOSOTROS PENSEMOS CONTINUAMENTE EN LA SALVACIÓN DE NUESTRAS ALMAS Y COOPEREMOS CON TODOS LOS MEDIOS POSIBLES A SALVAR A TANTOS POBRES HERMANOS NUESTROS.


Padre nuestro, avemaría y gloria al padre…
San Juan Bosco

jueves, 24 de enero de 2013

24 de Enero, DIA DE SAN FRANCISCO DE SALES


Últimos meses y muerte del Santo:

En 1622, el duque de Saboya, que iba a ver a Luis XIII en Aviñón, invitó al santo a reunirse con el en aquella ciudad. Movido por el deseo de abogar por la parte francesa de su diócesis, el obispo aceptó al punto la invitación, aunque arriesgaba su débil salud un viaje tan largo, en pleno invierno.

Parece que el santo presentía que su fin se acercaba. Antes de partir de Annecy puso en orden todos sus asuntos y emprendió el viaje como si no tuviera esperanza de volver a ver a su grey. En Aviñón hizo todo lo posible por llevar su acostumbrada vida de austeridad; pero las multitudes se apiñaban para verle y todas las comunidades religiosas querían que el santo obispo les predicara.

En el viaje de regreso, San Francisco se detuvo en Lyon, hospedándose en la casita del jardinero del convento de la Visitación. Aunque estaba muy fatigado, pasó un mes entero atendiendo a las religiosas. Una de ellas le rogó que le dijese qué virtud debía practicar especialmente; el santo escribió en una hoja de papel, con grandes letras: "Humildad".

Durante el Adviento y la Navidad, bajo los rigores de un crudo invierno, prosiguió su viaje, predicando y administrando los sacramentos a todo el que se lo pidiera. El día de San Juan le sobrevino una parálisis; pero recuperó la palabra y el pleno conocimiento. Con admirable paciencia, soportó las penosas curaciones que se le administraron con la intención de prolongarle la vida, pero que no hicieron más que acortársela.

En su lecho repetía: "Puse toda mi esperanza en el Señor, y me oyó y escuchó mis súplicas y me sacó del foso de la miseria y del pantano de la iniquidad".

En el último momento, apretando la mano de uno de los que le asistían solícitamente murmuró: "Empieza a anochecer y el día se va alejando".

Su última palabra fue el nombre de "Jesús". Y mientras los circundantes recitaban de rodillas las Letanías de los agonizantes, San Francisco de Sales expiró dulcemente, a los 56 años de edad, el 28 de Diciembre de 1622, fiesta de los Santos Inocentes. Había sido obispo por 21 años.

Después de su muerte:

A la misma hora en que falleció San Francisco de Sales, en la ciudad de Grenoble estaba Santa Juana de Chantal orando por él, cuando oyó una voz que decía: " Ya no vive sobre la tierra", pero era poca inclinada a creer en favores extraordinarios, no creyó que fuese un aviso de la muerte del santo. Cuando le llegaron con la noticia, comprendió que aquella voz era cierta y durante todo el día y la noche no podía parar de llorar la muerte del Santo.

El día 29 de Diciembre la ciudad entera de Lyon fue desfilando por la humilde casita donde había muerto el querido santo. Y era tanto el deseo de la gente de besarle las manos y los pies, que los médicos no lograban llevarse el cadáver para hacerle la autopsia.

-La hiel: Dice monseñor Camus que al sacarle la hiel la encontraron convertida en 33 piedrecitas, señal de los esfuerzos tan heroicos que había tenido que hacer para vencer su temperamento tan inclinado a la cólera y al mal genio y llegar a ser el santo de la amabilidad.

-Reliquias: Todos en Lyon querían un recuerdo del santo: sus ropas fueron partidas en miles de pedacitos para darle a cada cual alguna reliquia.

-El corazón: dentro de un estuche de plata fue llevado el corazón del gran Obispo al convento de las Hermanas de la Visitación en Lyon, y guardado allí como un tesoro.

-Expuesto al público: Una vez embalsamado, el cuerpo de Monseñor Francisco de Sales fue vestido con sus ornamentos episcopales y trasladado en un ataúd para sus funerales en la iglesia de la Visitación. Estuvo expuesto para veneración de los fieles por dos días.

Cuando la noticia llegó a Annecy, tomó a todos por sorpresa y después de un silencio general, todos lloraban a su querido obispo.

Inmediatamente que llegó su cadáver a Annecy y fue sepultado, empezaron a ocurrir milagros por la intercesión del santo, lo que llevó a La Santa Sede a abrir su causa de Beatificación en 1626.

¿Que sucedió el día que abrieron su tumba?:

En 1632 se hizo la exhumación del cadáver de Francisco de Sales para saber cómo estaba. Abrieron su tumba los comisionados de la Santa Sede acompañados de las monjas de la Visitación. Cuando levantaron la lápida, apareció el santo igual que cuando vivía. Su hermoso rostro conservaba la expresión de un apacible sueño. Le tomaron la mano y el brazo estaba elástico (llevaba 10 años de enterrado). Del ataúd salía una extraordinaria y agradable fragancia.

Toda la ciudad desfiló ante su santo Obispo que apenas parecía dormido. Por la noche cuando todos los demás se hubieron ido, la Madre de Chantal volvió con sus religiosas a contemplar más de cerca y con más tranquilidad y detenimiento el cadáver de su venerado fundador. Más a causa de la prohibición de las autoridades no se atrevió a tocarle ni a besar sus hermosas manos pálidas.

Pero al día siguiente los enviados de la Santa Sede le dijeron que la prohibición para tocarlo no era para ella, y entonces se arrodilló junto al ataúd, se inclinó hacia el santo, le tomó la mano y se la puso sobre la cabeza como para pedirle una bendición. Todas las hermanas vieron como aquella mano parecía recobrar vida y moviendo los dedos, suavemente oprimió y acarició la humilde cabeza inclinada de su discípula preferida y santa.

Todavía hoy, en Annecy, las hermanas de la Visitación conservan el velo que aquel día llevaba en la cabeza la Madre Juana Francisca.

San Francisco fue beatificado por el Papa Alejandro VII en el 1661, y el mismo Papa lo canonizó en el 1665, a los 43 años de su muerte.

En el 1878 el Papa Pío IX, considerando que los tres libros famosos del santo: "Las controversias"(contra los protestantes); La Introducción a la Vida Devota" (o Filotea) y El Tratado del Amor de Dios (o Teótimo), tanto como la colección de sus sermones, son verdaderos tesoros de sabiduría, declaró a San Francisco de Sales "Doctor de la Iglesia" , siendo llamado "El Doctor de la amabilidad".

La tentación más frecuente

"La tentación más frecuente en las personas preocupadas por su progreso espiritual es que, bajo el pretexto de una influencia apostólica mas grande, el demonio les hace desear una ocupación distinta de la suya".
-San Francisco de Sales
Decía que las Visitantinas eran verdaderamente
"La obra de los Corazones de Jesús y María"

NOVENA A DON BOSCO, DIA 3.


VIDA INTERIOR DE SAN JUAN BOSCO

La vida interior no es mas que la convicción intima de que el hombre no tiene otro destino en este mundo que el de conocer, amar y servir a Dios, y la dedicación que hace de su vida a este supremo fin, sin olvidar que la vida de su alma es Jesucristo, puesto que sin el no puede hacer nada que sea agradable y meritorio ante los divinos ojos, ni puede reportar fruto alguno en las obras de celo que emprenda por la salvación de las almas.

Los santos así lo han comprendido, y han hecho de la vida interior o unión con Dios, el alma de toda su actividad.

Quien ha estudiado a Don Bosco solo a través de su intensa actividad, lo ha
definido: “un santo de acción”. Y en realidad lo fue.

Pero si alguno pensase que entregado por completo a un trabajo incesante de educación de la juventud y de reconstrucción cristiana y social, no se alimentase y viviese de la oración y de esta no hubiese hecho el punto de apoyo de toda su actividad, estaría en grande error.

Toda la vida de este hombre extraordinario fue oración y trabajo.

Su trabajo fue continua oración y la oración fue el fundamento y el alma de toda su obra.

Su vida estuvo siempre absorta en las cosas divinas y eternas, aun cuando tenía aquellas ocupaciones materiales que por su naturaleza parecen ser opuestas a las elevaciones del espíritu.

Por esto, en cualquier momento que se acudiese a él para pedirle consejo parecía que interrumpía los coloquios con Dios para escuchar lo que se le decía, y que Dios mismo le inspiraba los consejos que daba.

“La oración, -dice el gran pontífice Pío XI que conoció personalmente a nuestro santo, - fue una de las mas hermosas características de Don Bosco, y consistió en que estando presente a todas las cosas y ocupado en una serie continua de negocios y consultas, tuvo el espíritu fuera de aquellas cosas, siempre en alto, en donde nada podía perturbar la serenidad de su espíritu, en donde la calma reina siempre como soberana, de modo que en el se cumplía aquel principio de la vida cristiana: qui laborat orat, el que trabaja ora.

Esto ha sido lo que mas atrae la admiración sobre sus hijos, porque fue la característica del padre.

¿De donde, - continua el Sumo pontífice, - este gran Siervo de Dios, ha sacado aquella inagotable energía para llevar a cabo tantas obras? El secreto, el mismo lo ha manifestado en aquel lema tan repetido en toda obra Salesiana: Da mihi animas caetera tolle: Señor, dadme almas y llevaos todo lo demás”.

“Este es el secreto de su corazón, el amor a las almas; Pero amor verdadero porque
no era mas que el reflejo del amor que tenia a nuestro Señor Jesucristo; las almas él las veía en el corazón, en la sangre preciosísima de nuestro Señor Jesucristo, de modo que no había sacrificio o empresa que no se atreviese a llevar a cabo para ganar las almas, tan intensamente amadas de nuestro señor. Esta es precisamente, exclama conmovido el mismo sumo pontífice, la heroisisima particularidad de la figura de este gran amador de las almas, que se impone ahora mas que nunca a la atención y admiración de todos”.

Dios, y siempre Dios, era su pensamiento, su esperanza y su vida. “parecía, -dice
monseñor Anfossi, - que su espíritu estuviese continuamente absorto en la contemplación de Dios”.

Si queremos progresar rápidamente en la perfección y producir abundantes frutos de salvación en nuestros prójimos, vivamos como San Juan Bosco en intima unión con Dios, de lo contrario seremos sarmientos separados de la Vid.


CURACIÓN PRODIGIOSA

Asilo Bordaul, Versoul 11 de abril de 1888.
Revmo. señor Don Miguel Rua:

¡Gracias sean dadas a Maria Auxiliadora y a su fiel siervo Don Bosco!
La enferma por cuya salud le suplicamos mandara hacer una novena, se ha levantado el domingo por la mañana, ocho de abril, y no ha vuelto a sentir mal alguno.

Tiempo hacia que una úlcera en el estomago le ocasionaba dolorosos vómitos de Sangre. Hace ocho meses que para evitarlos, según prescripción médica solo tomaba leche.

Cuantas veces intento tomar un poco de caldo o de sopa, no pudo digerirlo; el pan le estaba absolutamente prohibido.

Con este régimen su debilidad llegó a ser extrema y aunque se vio libre de los vómitos, sentía tan fuertes dolores de estomago que casi le paralizaban el brazo derecho.

En tal estado recurrimos a Don Bosco, y rogamos a vuestra reverencia que mandara hacer una novena por la salud de la enferma.

En los primeros días de la novena, aumentárose sus padecimientos.
Parecía que Don Bosco quería extremar las cosas.

El día Séptimo volvieron aparecer los vómitos de sangre con más fuerza que nunca.
No pudiendo ella tomar nada, ni siquiera leche, creímos que había llegado la hora de prepararla a morir.
No obstante, la enferma esperaba sanar, y en presencia del medico nos dijo que se levantaría y que comería pan al día siguiente.

El doctor se sonrió, le recomendó que evitara todo movimiento, y ordenó que no se le diera más que leche.
Paso la noche muy mal hasta las cuatro de la mañana, hora en que se quedo dormida.

Después del breve sueño se despertó, y como no sintiera mal alguno, con gran
asombro de la comunidad se levantó, y se puso a comer un buen pedazo de pan tierno.

¡Estaba curada! Ya no sentía el más leve dolor.

Asistió a misa y a las vísperas y comió con nosotras.

Ocho meses hacía, repito, que solo podía comer leche.

Al día siguiente, esto es el lunes, último de la novena, nos dirigimos todas en romería a un santuario de la santísima Virgen, situado en una colina cercana; ¡al bajar la pendiente la enferme corría como un niño! No cabía la menor duda de que su curación era completa.

Continúa en buen estado, y esto nos prueba la bondad de la Reina del cielo que ha querido glorificar a su siervo Don Bosco concediendo esta gracia a nuestro asilo.

Sor Fulgencio, Superiora.

ORACION

¡Oh bienaventurado Don Bosco! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la sociedad salesiana y el instituto de hijas de Maria
Auxiliadora y les diste el lema:

“Templanza y trabajo”

Haz que los miembros de estas dos familias religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.
Así sea.

Padre nuestro, avemaría y gloria al padre…
San Juan Bosco Rogad

miércoles, 23 de enero de 2013

NOVENA A DON BOSCO, DIA 2.



AMOR DE SAN JUAN BOSCO A LA PUREZA.

San pablo, exhortando a los fieles a que conserven la excelente virtud de la castidad
les dice:

Esta es la voluntad de Dios, ¡Vuestra santificación! Por nombre de santidad entiende el Apóstol la castidad, porque nos hace semejantes a los Ángeles.
De aquí se deduce la excelencia de esta virtud, y con cuanta razón San Juan Bosco le aplicase las propiedades que Salomón atribuye a la sabiduría: Me vinieron todos los dones juntamente con ella.

Nuestro Santo, si bien resplandeció en todas las virtudes, podemos decir que su distintivo y la característica que quiso imprimir en su instituto fue la pureza.

Las palabras, el trato y, en general, todas las acciones, manifestaban tal candor y virginidad, que atraían y edificaban a todos los que se le acercaban, aún a los de corazón pervertido. Su apacible rostro tenía un especial atractivo para ganarse y cautivarse los corazones.

Lo que mas llamaba la atención de los que tuvieron la dicha de tratarlo en la intimidad de su vida, fue el solicito cuidado que ponía en practicar las mas insignificantes reglas de modestia.

No podía sufrir un ademán menos casto, ni una frase bien castigada, sin sonrojarse y corregir al culpado.

Sus escritos son un limpio espejo de su alma:

Resplandece en ellos tal delicadeza, que algunos llegaron a tacharla de exagerada.
En medio de sus jóvenes, era siempre la imagen acabada del divino salvador;
siendo la pureza que resplandecía en toda su persona el secreto de la ilimitada confianza que le tenían.

Se puede afirmar de él lo que de San Francisco de Sales:
Observado en aquellos actos de su vida en que los más recatados suelen permitirse alguna mayor libertad en las posturas, jamás se le vio faltar a la más insignificante regla de decoro.

En los sermones, conferencias y conversaciones no cesaba de insinuar a los demás el amor a la más bella de las virtudes.
Cuando hablaba del tesoro inestimable que en si encierra, cuando describía la belleza de un alma casta y la dicha que la inunda aún en esta vida; cuando recordaba el premio que el Señor le tiene preparado en el Cielo, su palabra llenaba el alma de dulces emociones, y los que lo oían no podían menos que exclamar:

“Solo quien es puro como un ángel, puede hablar de este modo”.

Prefería hablar de la pureza más bien que del vicio contrario; de que apenas si hacía mención en los términos más reservados y prudentes; pero sabia infundir grande horror hacia él, no tanto con la palabra cuanto con la virtud y afecto que brotaba de su corazón e infundía en los demás.

Sus educandos conocían su pureza y por esto lo veneraban; si se encontraban en
peligro de sucumbir a la tentación, bastábales acercarse a él para que al instante se
desvaneciese toda sugestión del mal. Cuando su mirada, penetrando en el interior del alma, conocía que el espíritu maligno trataba de seducir la fantasía y el corazón de alguno de sus niños, se le acercaba con dulzura y dándole una suave palmada en la mejilla, a manera de caricia, le decía con ternura al oído:

“No temas, no te he pegado a ti, sino al demonio”.

Estas palabras calaban en el espíritu y alejaban la tempestad del corazón.

Le preguntaba un jovencito atormentado por las tentaciones impuras la manera de librarse de ellas y el respondió:

“procura estar junto a mi y no temas”.

Quería que la pureza fuera el distintivo de los salesianos, como la pobreza
caracteriza a los hijos de San Francisco de Asís y la obediencia a los de San Ignacio.

Murió llevando consigo al sepulcro la blanca estola de la inocencia bautismal.
Sin los castos perfumes de una vida pura, delante de Dios y de los hombres, no se explicaría la conquista de tantas almas, ni el éxito admirable de su tan múltiple apostolado, ni el encanto que ejerció sobré las generaciones de su tiempo.

Si queremos que San Juan Bosco atraiga sobre nosotros las bendiciones de Maria
Auxiliadora y tengamos como norma de perfección la gran máxima de nuestro Santo:

“Me vinieron con ella (la pureza) todos los bienes”, y por consiguiente, sin ella, seremos victimas de todos los males, especialmente de la terrible condenación.


CONVERSIÓN PRODIGIOSA.

Años hacia que una distinguida señora de Turín se iba consumiendo a causa de un cáncer en el pecho.
Era esta señora una excelente cooperadora salesiana y sufría con paciencia tan cruel enfermedad; pero, casada con un hombre mundano y disipado, y viendo acercarse su muerte, se afligía al considerar el desamparo en que quedaban las tres hijas que componían su hogar.

Cierto día del año 1890, una persona le aconsejó que se encomendara a Don Bosco para obtener la salud, y ofreció unir a este propósito sus ruegos.

Aceptaba con gusto la indicación, comenso la enferma una novena al santo.

Una noche, precisamente el último día de la novena, le pareció que se iluminaba de repente su cuarto, y que luego, apareciéndosele San Juan Bosco entre resplandores, le anunciaba la obtención de la gracia.

Algo tardó la señora en volver de su asombro; pero, en efecto, se hallaba completamente curada.
Bien se adivina cual seria su impresión.

Avivada con esto su fe, hace al santo esta súplica:

-“yo no dudo de que a vos debo la gracia que acabo de recibir; pero confirmad mi persuasión, concediéndome además la conversión de mi marido”.

Comienza otra novena con este fin, y aun no había concluido, cuando una mañana advierte que su esposo se levanta más temprano que de ordinario y sale de casa.

Moviéndose por la curiosidad la señora quiso saber a donde se dirigía, y vistiéndose
a toda prisa, le siguió paso a paso.
Parecía que el corazón le auguraba un buen suceso.

Grande fue su sorpresa a ver que el marido entraba en una iglesia; entro también ella, pero con mucha cautela para no ser notada, y le vio arrodillarse a los pies de un sacerdote, y al cabo de un rato, recibir la santa comunión. Llena de contento, y dando gracias al cielo por este nuevo favor, regresó enseguida a su casa.

Momentos después entra también el marido cosa muy extraordinaria, pues salía muy temprano y no paraba en ella; dio con visible satisfacción los buenos días, y pidió una taza de café, habiéndosela servida en el acto.

¿Qué significa tan rara visita?, - le pregunto su esposa.

– Significa, - respondió el, - que yo he sido un miserable tonto; pero perdóname, que desde hoy haré una nueva vida. He ido a confesarme (doce años he pasado sin hacerlo), he comulgado y me siento feliz.

ORACION

¡Oh bienaventurado Juan Bosco!
Tu que amaste con amor de predilección la bella virtud de la pureza y la inculcaste con el ejemplo, la palabra y los escritos, haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Así sea.

Padre nuestro, avemaría y gloria al padre…
San Juan Bosco Rogad por nosotros.

martes, 22 de enero de 2013

NOVENA A DON BOSCO, DIA 1.


FUNDADOR DE LAS OBRAS SALESIANAS.

Para obtener más fácilmente las gracias que se desean, San Juan Bosco aconsejaba
la frecuencia de los sacramentos durante la novena y hacer o prometer alguna oferta para las obras salesianas.

Acto de contrición.

ORACIÓN
Oh bienaventurado Juan Bosco, apóstol incansable de la devoción a Maria Auxiliadora y tan amado de ella que sin dilación alguna obtenías de su bondad todo lo que le pedías.

Tu, que fuiste tan compasivo de las humanas desventuras que, cuando morabas en la tierra no había persona alguna que recurriese a ti sin que fuese benignamente escuchada, ahora que estas en los cielos en donde la caridad se perfecciona, míranos con piedad y misericordia, ya que tan necesitados estamos de tu socorro; haz descender sobre nosotros y nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que mas necesitamos, especialmente la de gozar de la amistad divina, de evitar todo pecado, de amar con fiel ternura a la virgen Maria, y, por ultimo, el señaladísimo favor que te pedimos en esta novena, si fuere para mayor gloria de Dios, y bien de nuestra alma.
Así sea.

HUMILDAD HERIOCA DE SAN JUAN BOSCO.

Aprended de mí, dice Jesucristo, que soy manso y humilde de Corazón y hallareis descanso para vuestras almas.

Toda la vida de nuestro divino salvador fue una continua enseñanza de todas las virtudes, pero, especialmente, fue maestro de la humildad.

Por haber bajado del cielo para enseñarnos esta virtud, se conoce cuanta es su excelencia y cuán grande es la necesidad que de ella tenemos. Es esta virtud, el solo verdadero fundamento de la santidad.

Por eso los héroes de la Iglesia han sido profundamente humildes.

Tal fue nuestro santo, que en la plenitud de sus triunfos, en las imponentes manifestaciones de estima y en las ovaciones triunfales de que fue objeto, conservó siempre la sencillez de sus primeros años, sin que nunca decayese de aquella sincera humildad que ha sido siempre el distintivo de la santidad.

La humildad lo llevó a hacerse niño con los niños, y hasta servidor de los niños.
A los principios del Oratorio, servía a sus asilados, no solo como padre sino mas bien como criado, ejercitando con ellos los oficios mas humildes: les cocía la comida, se la distribuía en el comedor, remendaba sus vestidos interiores, los peinaba, les cortaba el cabello y si se encontraban enfermos, no rehusaba prestarles los mas humildes servicios.

La humildad le hizo vencer la repugnancia que por su natural timidez sentía de presentarse a las personas de elevada posición social, ricas o acomodadas, para pedir limosna a favor de sus huerfanitos; la necesidad de socorrer a sus asilados y la persuasión que tenia de que, pidiendo limosna, hacia una gran obra de caridad a los mismos que la daban, dándoles ocasión de socorrer a los pobres, le hizo despreciar todo respeto humano.

Con los niños jugaba como si fuese uno de ellos; sabía que este sacrificio era uno de los más eficaces para ganarse el afecto de los jóvenes e insinuarse más fácilmente en sus almas.

Con gusto se detenía en la calle con niños sucios y harapientos y dejaba que lo acompañasen sin hacer caso del respeto humano, ni de las reprensiones que, a veces, personas de distinción le hacían por este motivo.

Cuando en el templo de María Auxiliadora, se sucedían con frecuencia emocionantes curaciones milagrosas, y el nombre de Don Bosco bendecido y aclamado estaba en boca de todos, impresionado por aquellos prodigios y no queriendo que fuesen atribuidos a su persona, se apresuraba a decir: ¡cuánta fe hay aun en nuestro pueblo!

¡Cuanta devoción a la santísima Virgen!

Al preguntarle alguno cómo hacia para llevar a cabo obras tan colosales como las que tenía entre manos con medios tan desproporcionados, contestaba:

“Sabed que en todo esto no entra para nada el pobre Don Bosco, es Dios nuestro Señor y su Santísima Madre los que lo hacen todo.
Cuando Dios quiere llevar a cabo una obra, su mayor Gloria exige que se conozca que es su mano poderosa la que la ejecuta, sirviéndose del instrumento más inútil e inepto.

Yo aseguro que si Dios nuestro Señor hubiese encontrado en la Arquidiócesis de Turín
un sacerdote mas pobre y mas miserable que yo, a ese y no a otro hubiese escogido como instrumento de las obras a que os referís y al pobre Don Bosco le hubiese dejado seguir su vocación de simple cura de aldea.”

Imitemos a este gran santo en la práctica de la humildad, si queremos gozar con él
de la feliz bienaventuranza; porque ha dicho nuestro Señor que si no nos hiciéremos como niños, no entraremos en el reino de los cielos.

SAN JUAN BOSCO LLEVA AL CIELO A UN NIÑO.

Cayó enfermo en los primeros días de febrero de 1888 un alumno del Oratorio de
Turín, y llegó a tal extremo de gravedad que se temía un funesto desenlace.
Avisada la familia, corrió su madre a la cabecera del enfermo, y obtuvo fácilmente
de los superiores permiso para asistirle mientras durara el peligro. Una mañana despiértase el niño sobresaltado, abre los ojos, los clava en un sitio con fijeza y luego mira hacia la puerta como si viese salir a alguno, vuélvese luego a su madre y le dice:
- ¿No le ha visto usted?
- ¿A quien?
- A Don Bosco.
- Yo no he visto a nadie.
- Pues ha estado aquí, y me ha dicho que, me prepare porque dentro de tres días
vendrá a buscarme para llevarme al cielo.
- ¿Morir tú, hijo mío? ¡Ah! no; tienes que venir a casa.
- ¿A qué? ¿Tal vez a asistir a ciertas escenas que usted bien sabe? ¿A oír tantas
blasfemias? No, no; es mejor que me vaya al cielo.

Oía la pobre mujer tan justos reproches, y no podía menos de dar la razón al niño;
pero su amor de madre no se resignaba a creer que su hijo muriera tan pronto. Dijo a este que le tocaba ser el ángel consolador de la familia, que su ejemplo debía convertir al padre; y, calificando de monomanía ka enfermedad del hijo, trató de curarlo, sacándolo del Oratorio.

Los superiores no podían oponerse a los deseos de esta madre; y a fin de que el niño
no careciera de asistencia espiritual y corporal, dieron a la pobre mujer una recomendación para el hospital.

El niño, al enterarse de la determinación de la madre, decía:
- ¿Para que me saca usted del oratorio? Se muere muy bien bajo el manto protector
de María Auxiliadora.
A la mañana siguiente, a pesar de la copiosa nieve que caía, la madre, inexorable,
hizo que el niño fuese llevado al hospital. Al llegar a este sitio alegrose mucho el muchacho al ver que estaban al frente del establecimiento de las Hermanas de la Caridad y llamando a una de ellas, le dijo:

- ¿Podré recibir mañana los santos Sacramentos?
- ¿Por qué tan pronto?
- Porque tiene que venir mañana Don Bosco a buscarme…
- No le haga usted caso – le interrumpió su madre – es una monomanía.

El niño se confesó, y comulgó al día siguiente con gran devoción, y espero tranquilo
su hora. Su madre le atendía cariñosamente y también esperaba.
Hacia el medio día, el niño se durmió, haciendo concebir risueñas esperanzas. Pero
despiértase hacia las tres de la tarde, mira hacia arriba, como si contemplara a una persona y dice:

- ¡Helo aquí! ¡Ya voy! ¡Ya voy! – y se durmió en el señor.

Corrió la madre y abrazó al hijo pero ya no estrechó entre sus brazos más que un
cadáver. No tardó mucho, sin embargo, en resignarse y en reconocer, ante los que habían asistido a la preciosa muerte de su hijo, que era deudora de un gran favor a San Juan Bosco.

ORACIÓN

Oh Dios que has suscitado a San Juan Bosco, confesor tuyo, como padre y maestro
de la juventud, y por él, mediante el auxilio de la Virgen Maria, has querido que floreciesen en tu Iglesia nuevas familias religiosas, concédenos, te lo suplicamos, que encendidos en el mismo fuego de caridad, busquemos únicamente la salvación de las almas y tu divino servicio.
Por los Meritos de nuestro Señor Jesucristo que contigo vive y reina en unión del espíritu santo. Así sea.

Padre nuestro, avemaría y gloria al padre…

San Juan Bosco Rogad por nosotros.

LAURA VICUÑA - (1891-1904)

VICUNA Beatificada el 3 de septiembre de 1988.

HOY CELEBRAMOS SU FIESTA

Sus amores: Jesús Sacramentado y María Auxiliadora. Es criada en la espiritualidad Salesiana.

De Chile a la Argentina

Laura Carmen Vicuña nació en Santiago de Chile, el 8 de abril de 1891 en el hogar de José Domingo y Mercedes Pino. Los Vicuña eran una familia chilena aristocrática, forzada al exilio por la revolución. Se refugiaron en Temuco, en una casa pobre, pero muy pronto después José Domingo murió repentinamente y Mercedes tuvo que refugiarse con sus dos hijas en Argentina. Fueron a vivir a Junín de los Andes. Mercedes conoció a Manuel Mora, bastante prepotente, con quien aceptó trabajar pero también vivir con él.

Pupilaje con las Hermanas

En 1900 Laura, junto con su hermana Julia Amanda, fueron de pupilas al colegio de las Hijas de María Auxiliadora. Era una pupila ejemplar: piadosa, escuchaba a las Hermanas, disponible para sus compañeras y siempre feliz y pronta para hacer sacrificios.

Muy devota de Santo Domingo Savio, a quien se parece en su amor puro a Jesús y a la Virgen. Murió joven como el.

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En los años siguientes ella hizo su Primera Comunión con el mismo fervor e ideales que Santo Domingo Savio, al que había tomado como modelo. Ingresó a la Asociación de las Hijas de María.

  • Dios mío, quiero amarte y servirte toda mi vida: por eso te doy mi alma, mi corazón, todo mi ser.

  • Quiero morir antes que ofenderte con el pecado: por eso desde hoy me alejaré de todo lo que me pudiera apartar de vos.

  • Propongo hacer cuanto sepa y pueda para que seas conocido y amado, y reparar las ofensas que recibís todos los días departe de los hombres, particularmente de las personas de mi familia. ¡Dios mío, dame una vida de amor, de sacrificio!

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    En oportunidad de que una Hermana estaba explicando el sacramento del matrimonio en catequesis, Laura empezó a comprender que su madre vivía en pecado y se desmayó. También lo comprendió porque durante las vacaciones en el campo, su madre le hacía rezar en secreto y nunca recibía los sacramentos. De ahí en más, Laura aumentó sus oraciones y sacrificios para la conversión de su madre. Durante las vacaciones de 1902, Manuel Mora amenazó la pureza de Laura; ella lo rechazó firmemente, hecha una furia.

    Solicitud denegada – plegaria por la madre

    Ella volvió al colegio como ayudante, porque él no le pagó más los estudios. Con todo su corazón pidió para ingresar como Hija de María Auxiliadora, pero le fue denegado porque su madre vivía en pecado. Ella ofreció su vida al Señor para la conversión de su madre; se volvió aún más sacrificada y con el consentimiento de su confesor, el Padre Crestanello, hizo los votos en privado. Consumida por los sacrificios y otras enfermedades a causa de Mora por haberlo rechazado nuevamente, en su última noche ella confesó: “Mamá, me estoy muriendo! Durante mucho tiempo le he ofrecido a Jesús mi vida por ti, para que vuelvas a Dios… Mamá, antes de morir, tendré la oportunidad de ver tu arrepentimiento?. Laura”.

    Laura no pide nada para ella y se propone, nada menos, que amar, servir, y evangelizar con toda su vida para conseguir todo eso.

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  • Respuesta a una plegaria

    Mercedes respondió: “Prometo que haré lo que me pides”. Con esta alegría, Laura murió la tarde del 22 de enero de 1904. Su cuerpo descansa en la capilla perteneciente a las Hijas de María Auxiliadora de Bahía Blanca. El 3 de setiembre de 1988, en el centenario de la muerte de Don Bosco, esta hija elegida, que había dado su vida por la virtud más amada del Maestro, fue proclamada Beata por Juan Pablo II.

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  • ORACION
    Señor Jesús: Tú que concediste a Laura Vicuña la gracia de ofrecer su vida por la salvación del alma de su propia madre, concédenos también a todos nosotros la gracia de obtener buenas obras, la conversión y salvación de muchos pecadores. Amén.

  • martes, 15 de enero de 2013

    LUÍS VARIARA (1875-1923)

    VARIARA Beatificado el 14 de abril 2002

    Primeros años marcados por Don Bosco

    Luis Variara nació en Viarigi en la provincia de Asti el 15 de enero de 1875 en una familia profundamente cristiana. Su padre Pedro había escuchado a Don Bosco en 1856 cuando éste fue al pueblo a predicar una misión. Decidió llevar a Luis a Valdocco para continuar allí sus estudios. El Santo murió cuatro meses después. Pero lo que Luis aprendió de él fue suficiente para dejar en él una marca para toda la vida. Cuando finalizó sus estudios secundarios, solicitó ser Salesiano. Entró al noviciado el 17 de agosto de 1891..

    El Salesiano

    Variara hizo sus estudios de filosofía en Valsalice, donde conoció a Andrés Beltrami. Se quedó impresionado por la alegría con que Beltrami enfrentó los sufrimientos de su enfermedad. En 1894 el Padre Unia -el famoso misionero de los leprosos en Agua de Dios- fue a Valsalice a elegir un clérigo que pudiera encargarse de los jóvenes leprosos.

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    El misionero – Agua de Dios

    Fijando su vista en Variara, entre los otros 188 que tenían la misma intención, él dijo: “Este es mío”. Luis llegó a Agua de Dios el 6 de agosto de 1894. La misión contaba con 2000 personas, de las cuales 800 eran leprosos.

    Sacerdote entre leprosos

    No bien llegó, se convirtió en la vida y alma de los que allí vivían, especialmente los niños. Organizó una banda, y alegró la vida de la gente con fiestas sorpresivas. En 1895, el Padre Unia murió y Luis quedó solo con el Padre Crippa. En 1898 fue ordenado sacerdote. Se convirtió en un excelente director espiritual.

    El inicio de un Instituto Religioso

    En 1905 terminó de construir el Jardín de Infantes “Padre Unia”, un lugar donde se podían albergar hasta 150 huérfanos y leprosos, y garantizarles que pudieran aprender algo con lo que ganarse la vida y ayudarlos en el futuro a insertarse en la sociedad. En Agua de Dios las Hermanas de la Providencia habían creado la Asociación de Hijas de María, un grupo de unas 200 niñas. Él era su confesor. Identificó a algunas en el grupo que estaban llamadas a la vida religiosa.

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    Hijas del Sagrado Corazón…

    Así nació un valiente proyecto –algo único en la Iglesia- un Instituto al que se le permitiera aceptar el ingreso de aquéllos que tuvieran lepra. Inspirado por la espiritualidad del Padre Beltrami, desarrolló el carisma Salesiano de sacrificio y fundó la Congregación de “Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María”, que hoy cuenta con 600 mujeres religiosas.

    Un hombre de obediencia total

    Sufrió mucho en el momento de la fundación por la falta de comprensión de la gente y de algunos superiores quienes muchas veces pensaron que él debía ser removido de Agua de Dios. Como Don Bosco, fue un ejemplo de obediencia. Aún enfrentado a la calumnia no dijo nada. Era creíble porque era obediente. Don Rua lo animaba desde Turín.

    Muerte – Lejos de Agua de Dios, pero cerca de Dios

    Murió lejos de sus queridos leprosos, por imperio de la obediencia. Ahora descansa en Agua de Dios, en la capilla donde se encuentran las Hermanas. Juan Pablo II lo beatificó el 14 de abril de 2002.

    Declarado Venerable el 2 de abril de 1993 y beatificado el 14 de abril de 2002 por Juan Pablo II

    miércoles, 2 de enero de 2013

    Como Don Bosco educador, ofrezcamos a los jóvenes el Evangelio de la alegría mediante la pedagogía de la bondad

    «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres» (Flp 4,4)

    POSTER Strenna 2013 ES

    Queridos hermanos y hermanas de la Familia Salesiana:

    Después de haber centrado la atención sobre la historia de Don Bosco y de haber intentado comprender mejor toda su vida marcada por la predilección por los jóvenes, el Aguinaldo 2013 tiene como objetivo profundizar en su propuesta educativa. Concretamente queremos acercarnos a Don Bosco educador.

    Se trata, pues, de profundizar y de actualizar el Sistema Preventivo.

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    También en esta tarea, nuestra perspectiva no es solo intelectual. Ciertamente es necesario, por una parte, un estudio serio de la pedagogía salesiana para actualizarla según la sensibilidad y las exigencias de nuestro tiempo. Hoy, de hecho, los contextos sociales, económicos, culturales, políticos y religiosos en los que vivimos la vocación y desarrollamos la misión salesiana han cambiado radicalmente.

    Por otra parte, para una fidelidad carismática a nuestro Padre, es ineludible también asumir el contenido y el método de su oferta educativa y pastoral.

    En el contexto de la sociedad de hoy estamos llamados a ser educadores santos como él, trabajando con los jóvenes y para ellos.

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    HACIA EL REDESCUBRIMIENTO DEL SISTEMA PREVENTIVO

    Repensando la experiencia educativa de Don Bosco, somos convocados a vivirla de nuevo hoy con fidelidad. Sin embargo, para una correcta actualización del Sistema Preventivo, más que pensar inmediatamente en programas, fórmulas o eslóganes genéricos y buenos para todos los tiempos, nuestro esfuerzo hoy debe centrarse en la comprensión histórica del método de Don Bosco.

    Se trata, en concreto, de analizar cómo su trabajo se fue adaptando a las diversas situaciones entre los jóvenes, al pueblo, en la Iglesia, por la vida religiosa o cómo se diversificó también en el primer Oratorio festivo, en el pequeño seminario de Valdocco, con los clérigos salesianos y no salesianos, con los misioneros.

    Podemos además observar que ya en el primer Oratorio de la Casa Pinardi estaban presentes algunas intuiciones importantes que poco a poco adquirirán su valor más profundo al constituirse en una compleja síntesis humano-cristiana:

    1. una estructura flexible, como obra de mediación entre la Iglesia, la sociedad urbana y los contextos juveniles populares;
    2. el respeto y la valoración del ambiente popular;
    3. la religión como fundamento de la educación, según la enseñanza de la pedagogía católica que le fue transmitida en el Convitto;
    4. el vínculo dinámico entre formación religiosa y desarrollo humano, entre catecismo y educación;
    5. la convicción de que la instrucción constituye el instrumento esencial para iluminar la mente;
    6. la educación y la catequesis, que se desarrollan de todas las formas posibles, contando con la escasez de tiempo y de recursos;
    7. la plena ocupación y valoración del tiempo libre;
    8. la bondad solícita y cercana (“amorevolezza”) como estilo educativo y, más en general, como estilo de vida cristiana.

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    Desde el conocimiento del pasado, es necesario traducir hoy las grandes intuiciones y virtualidades del Sistema Preventivo. Se han de actualizar los principios, los conceptos, las orientaciones originarias, reinterpretando teórica y prácticamente las grandes ideas de fondo y las grandes orientaciones del método.

    Y todo esto para la formación de los “nuevos” jóvenes del siglo XXI que son llamados a vivir y a confrontarse con una pluralidad inédita de situaciones y de problemas, en un tiempo que ha cambiado drásticamente, y sobre el que las mismas ciencias humanas están aun reflexionando críticamente.

    Especialmente quiero sugerir tres perspectivas, analizando más en profundidad la primera de ellas.

    1. El relanzamiento del “honesto ciudadano” y del “buen cristiano”

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    En un mundo que ha cambiado radicalmente respecto al del siglo XIX, realizar la caridad según criterios estrechos, locales, pragmáticos, olvidando las amplias dimensiones del bien común a nivel nacional y mundial sería una grave laguna desde el punto de vista sociológico y también teológico.

    Concebir la caridad solo como limosna o ayuda de emergencia significa moverse arriesgadamente en el ámbito de un “falso samaritanismo”.

    Se nos impone por tanto una reflexión profunda, sobre todo a nivel especulativo. Ésta debe tener en cuenta todos los contenidos sobre el tema de la promoción humana, juvenil y popular prestando atención, al mismo tiempo, a las diferentes y cualificadas consideraciones filosófico-antropológicas, teológicas, científicas, históricas y metodológicas pertinentes.

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    Este análisis se debe además concretar en el plano de la experiencia y de la reflexión operativa de cada persona y de cada comunidad.

    Hemos de avanzar en la reafirmación actualizada de la “opción socio-política-educativa” de Don Bosco. Esto no significa promover un activismo ideológico vinculado a particulares opciones políticas de partido, sino formar en una sensibilidad social y política que lleva en cualquier caso a empeñar la propia vida en el bien de la comunidad social, comprometiendo la existencia como misión, con una referencia constante a los inalienables valores humanos y cristianos.

    Dicho de otra manera, el reconsiderar la perspectiva social de la educación debería incentivar la creación de experiencia explícitas de compromiso social en el sentido más amplio:

    Preguntémonos: la Congregación Salesiana, la Familia Salesiana, nuestras Inspectorías, grupos y casas:

    ¿están haciendo todo lo posible en este sentido?

    ¿Su solidaridad con la juventud es solo un acto de afecto, un gesto de donación o es también una aportación desde la competencia y el análisis racional, adecuada y pertinente a las necesidades de los jóvenes y de las clases sociales más débiles?

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    Y algo parecido se debería decir del relanzamiento del “buen cristiano”. Don Bosco, “quemado” por el celo por las almas, comprendió la ambigüedad y los peligros de la situación histórica, criticó sus presupuestos, descubrió nuevas formas para oponerse al mal a pesar de los escasos recursos (culturales, económicos…) de los que disponía.

    Se trata de desvelar y ayudar a vivir conscientemente la vocación de hombre, la verdad de la persona. Y precisamente en esto los creyentes pueden ofrecer su aportación más valiosa.

    Pero ¿cómo actualizar el “buen cristiano” de Don Bosco?

    ¿Cómo salvaguardar hoy la totalidad humano-cristiana del proyecto en iniciativas prevalentemente religiosas y pastorales ante los peligros de los antiguos y nuevos integrismos y exclusivismos?

    ¿Cómo transformar la educación tradicional, nacida en un contexto de religiosidad homogénea, en una educación abierta y al mismo tiempo crítica frente al pluralismo contemporáneo?

    ¿Cómo educar para vivir de forma autónoma y al mismo tiempo para saber participar en los procesos de un mundo multiétnico, multicultural e interreligioso?

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    Frente a la actual superación de la tradicional pedagogía de la obediencia, propia de un cierto tipo de eclesiología,

    ¿cómo promover una pedagogía de la libertad y de la responsabilidad que aliente la creación de personas responsables, capaces de decisiones libres y maduras, abiertas a la comunicación interpersonal, insertas en las estructuras sociales, sin complacencias, en una actitud crítica y constructiva?

    2. Volver a los jóvenes, desde una mayor cualificación.

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    Fue precisamente entre los jóvenes donde Don Bosco diseñó su estilo de vida, su patrimonio pastoral y pedagógico, su sistema, su espiritualidad. La misión salesiana es consagración, es predilección por los jóvenes y tal predilección en su momento inicial es un don de Dios, pero le corresponde a nuestra inteligencia y a nuestro corazón desarrollarla y perfeccionarla.

    La fidelidad a nuestra misión, para ser incisiva, debe ser puesta en contacto con los “núcleos” de la cultura de hoy, con las matrices originales de la mentalidad y de los comportamientos actuales. Estamos ante desafíos verdaderamente grandes que exigen análisis serios, congruencia en las observaciones críticas, una exigente confrontación cultural, la capacidad de saber comunicar psicológica y existencialmente las características de nuestro contexto. Limitándonos solo a algunas preguntas:

    1. ¿Quiénes son los jóvenes a los que “consagramos” nuestra vida personal y comunitariamente?
    2. ¿Cuál es nuestra profesionalidad pastoral a nivel de reflexión teórica sobre los itinerarios educativos y la praxis pastoral?
    3. Hoy la responsabilidad educativa debe ser colectiva, coral, participada. ¿Cuál es nuestro “punto de contacto” con la “red de relaciones” en el territorio y más allá del territorio en el que viven nuestros jóvenes?
    4. Si alguna vez la Iglesia se encuentra desarmada frente a los jóvenes ¿no será que lo están también los salesianos o la Familia Salesiana de hoy?

    3. Una educación de corazón

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    En estos últimos decenios las nuevas generaciones salesianas experimentan quizás un cierto desconcierto ante las antiguas fórmulas de Sistema Preventivo: o porque no saben cómo aplicarlo hoy o porque sin darse cuenta lo imaginan como una “relación paternalista” con los jóvenes.

    Por el contrario, cuando miramos a Don Bosco visto en la realidad que vivió, descubrimos en él una instintiva y genial superación del paternalismo educativo inculcado por buena parte de la pedagogía de los siglos precedentes (1500-1700).

    Podemos preguntarnos: Los jóvenes y los adultos hoy:

    ¿entran o pueden entrar en el corazón del educador salesiano?

    ¿Qué descubren en él?

    ¿Un tecnócrata, un comunicador hábil pero vacío, o por el contrario encuentran una rica humanidad, completada y animada por la gracia de Jesucristo?

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    A partir del conocimiento de la pedagogía de Don Bosco, los grandes puntos de referencia y los compromisos del Aguinaldo 2013 son los siguientes:

    • 1.-  El evangelio de la alegría que caracteriza toda la historia de Don Bosco y es el alma de sus muchas y variadas actividades. Don Bosco ha descubierto el deseo de felicidad presente en los jóvenes y ha articulado su alegría de vivir en los lenguajes de la alegría, del patio y de la fiesta; pero no ha dejado nunca de señalar a Dios como fuente de la alegría verdadera.

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    • 2. -  La pedagogía de la bondad. La “amorevolezza” de Don Bosco, entendida como bondad cercana y solícita, es sin duda uno de los rasgos característicos de su metodología pedagógica que se considera más válido hoy, tanto en los contextos cristianos como en los que viven jóvenes pertenecientes a otras religiones. Pero no se puede reducir a un principio pedagógico sino que se ha de reconocer como un elemento esencial de nuestra espiritualidad.

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    • 3.-  El Sistema Preventivo. Representa la esencia de la sabiduría pedagógica de Don Bosco y constituye el mensaje profético que ha dejado a sus herederos y a toda la Iglesia. Es una experiencia espiritual y educativa que se funda en la razón, en la religión y en la bondad solícita y cercana.

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    • 4. -  La educación es cosa del corazón. “La pedagogía de Don Bosco, ha escrito don Pietro Braido, se identifica con toda su acción; y toda su acción con su personalidad; y todo Don Bosco está recogido, en definitiva, en su corazón”[1]. Esta es la grandeza y el secreto de su éxito como educador. “Afirmar que su corazón estaba totalmente entregado a los jóvenes significa decir que toda su persona, inteligencia, corazón, voluntad, fuerza física, todo su ser estaba orientado a hacerles el bien, a promover el crecimiento integral, a desear su salvación eterna”[2].

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    • 5. -  La formación del honesto ciudadano y del buen cristiano. Formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos” es la intención expresada muchas veces por Don Bosco para indicar todo lo que los jóvenes necesitan para vivir en plenitud su existencia humana y cristiana. Por eso la presencia educativa en la realidad social comprende estos otros elementos: la sensibilidad educativa, las políticas educativas, la cualidad educativa del entorno social, la cultura…

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    • 6.-  El humanismo salesiano. Don Bosco sabía “valorar todo lo positivo que hay en la vida de las personas, en la realidad creada, en los acontecimientos de la historia. Esto lo llevaba a descubrir los auténticos valores presentes en el mundo, especialmente si eran deseados por los jóvenes; a insertarse en el flujo de la cultura y del desarrollo humano de su propio tiempo, estimulando el bien y evitando el quejarse simplemente de los males; a buscar con sabiduría la cooperación de muchos, convencido de que cada uno tiene dones que necesitan ser descubiertos, reconocidos y valorados; a creer en la fuerza de la educación que sostiene el crecimiento del joven y lo anima a ser un honesto ciudadano y un buen cristiano; a confiarse siempre y en cualquier circunstancia a la Providencia de Dios, percibido y amado como Padre”[3].

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    • 7. -  Sistema Preventivo y Derechos Humanos. La Congregación no tiene razón de ser si no es para la salvación integral de los jóvenes. Esta misión nuestra, el evangelio y nuestro carisma nos exigen hoy que recorramos también el camino de los derechos humanos; se trata de un camino y de un lenguaje nuevos que no podemos descuidar. El sistema preventivo y los derechos humanos se interrelacionan enriqueciéndose mutuamente. El sistema preventivo ofrece a los derechos humanos una perspectiva educativa única e innovadora respecto al movimiento de promoción y protección de los derechos humanos. De igual modo, “los derechos humanos ofrecen al sistema preventivo nuevas fronteras y oportunidades de impacto social y cultural como respuesta eficaz “al drama de la humanidad moderna, esto es, la fractura entre educación y sociedad, el distanciamiento entre escuela y ciudadanía”[4].

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    • 8.  - Para una comprensión más profunda de todos estos puntos nucleares y para su aplicación coherente será útil leer: El Sistema Preventivo en la educación de la juventud, La Carta de Roma, las Biografías de Domingo Savio, Miguel Magone y Francisco Besucco. Todos son escritos de Don Bosco que ilustran bien su experiencia educativa y sus opciones pedagógicas.

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    Don Pascual Chávez V., SDB

    Rettor Maggiore


    [1] Cf. P. BRAIDO, Prevenire non reprimere. Il sistema educativo di Don Bosco, LAS, Roma 1999, p. 181.

    [2] P. RUFFINATO, Educhiamo con il cuore di Don Bosco, in “Note di Pastorale Giovanile”, n. 6/2007, p. 9.

    [3] Cfr Art. 7 – Carta di identità carismatica della Famiglia Salesiana – Roma 2012.

    [4] Se vea P. Pascual Chávez Villanueva, Educazione e cittadinanza. Lectio Magistralis per la Laurea Honoris Causa, Génova, 23 abril 2007.

    sábado, 8 de diciembre de 2012

    DIA DE LA INMACULADA, FIESTA DEL ORATORIO


    8 de Diciembre de 1841:

    En sus “Memorias del Oratorio”(1873) Don Bosco narra la siguiente anécdota que le pasó:

    Tenía entonces unos 30 años. Fue el encuentro que tuvo con un muchacho de nombre Bartolomé Garelli el 8 de diciembre de 1841:

    “En dia de la Inmaculada Concepción de Maria estuve a punto de vestirme los Sagrados Ornamentos para celebrar la Santa Misa.

    El sacristán, José Comotti, viendo a un joven en el lugar lo invitó para que viniera a ayudar a Misa.

    No sé – le respondió el joven avergonzado

    Ven! – le contestó el otro- quiero que ayudes a misa

    No sé – repitió el jovencito- nunca lo he hecho.

    Qué animal eres! – dijo el sacristán furioso – Si no sabes ayudar a misa ¿para qué vienes a la sacristía? Y diciendo esto tomó un plumero y le golpeó el hombro y la cabeza del muchachito

    Mientras Don Bosco replicó:

    ¿Qué haces? – grité yo en alta voz- ¿Por qué lo golpeas?

    Porque viene a la sacristía y no sabe ayudar a misa

    Ha hecho mal...

    Y a usted. ¿qué le importa?

    Es mi amigo. Llámalo inmediatamente. Tengo que hablar con él.

    El muchacho llegó mortificado. Tiene la cabeza rapada, la chaqueta con manchas de cal. Es un joven inmigrante. Entonces le pregunté con amabilidad:

    ¿Has escuchado Misa?

    No – le dijo

    Ven a escucharla, luego te hablaré de algo que te va a gustar.

    Terminada la misa y la acción de gracias lo llevé al Corito y yo con la cara bien alegre le hablé y le dije:

    - Buen amigo, ¿cómo te llamas?

    - Bartolomé Garelli

    - ¿De dónde eres?

    - Del pueblo de Asti

    - ¿Qué oficios tienes?

    - Soy albañil

    - ¿Está vivo tu padre?

    - No, ya murió

    - ¿Vive tu mamá?

    - También ella murió

    - ¿Cuántos años tienes’

    - Dieciséis

    - ¿Sabes leer y escribir?

    - No ...

    - ¿Sabes cantar?

    - No ...

    - ¿Sabes silbar?

    - Aquí Bartolomé se rió. Era lo que yo quería. Comenzábamos a ser amigos.

    - ¿Hiciste la primera Comunión?

    - Todavía no

    - ¿Te has confesado?

    - Si, cuando era más chico

    - Y, ¿te vas al catecismo?

    - No me atrevo. Los chicos se ríen de mi.

    - Y si yo te enseñara el Catecismo ¿vendrías?

    - Si, con mucho gusto

    - También ¿en este lugar?

    - Si, pero con tal que no me peguen

    - Quédate tranquilo. Ahora que eres mi amigo nadie te tocará.

    - Y cuando quieres que empecemos?

    - Cuando usted. quiera

    - ¿Ahora mismo?

    - Si, con mucho gusto”.

    ¡Bien! Y ahora comencemos. Don Bosco se arrodilló y rezó el Ave María.

    Con aquella Ave María, comentó después el Santo, comenzó la Obra Salesiana

    Terminado el Avemaría Don Bosco le hizo a Bartolomé una primera catequesis y lo invitó a volver el siguiente domingo a otras catequesis pero trayendo algunos amigos más.

    El chico cumple lo prometido y vuelve con una decena de jóvenes de unos quince años, casi todos albañiles como él.

    En 1885 Don Bosco decía en una conferencia:

    “Todas las bendiciones que nos han llovido del cielo son el fruto del Ave María rezada con fervor y recta intención junto al jovencito Bartolomé Garelli en la Iglesia de San Francisco de Asís” (MB 17,510).

    IGLESIA JOVEN ES PARTE DE ESE ORATORIO, ES FRUTO DE ESA OBRA, DE ESA INSPIRACIÓN

    Conozcamos un poco más de esta Fiesta:



    La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.

    Esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

    "...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."

    (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

    La Concepción:

    Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

    Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.

    La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»

    Fundamento Bíblico

    La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.

    El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

    En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

    El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.

    En el siglo IX se introdujo en Occidente la fiesta de la Concepción de María, primero en Nápoles y luego en Inglaterra.

    Hacia el año 1128, un monje de Canterbury llamado Eadmero escribe el primer tratado sobre la Inmaculada Concepción donde rechaza la objeción de San Agustín contra el privilegio de la Inmaculada Concepción, fundada en la doctrina de la transmisión del pecado original en la generación humana.

    La castaña, escribe Eadmero, «es concebida, alimentada y formada bajo las espinas, pero que a pesar de eso queda al resguardo de sus pinchazos». Incluso bajo las espinas de una generación que de por sí debería transmitir el pecado original, María permaneció libre de toda mancha, por voluntad explícita de Dios que «lo pudo, evidentemente, y lo quiso. Así pues, si lo quiso, lo hizo».

    Los grandes teólogos del siglo XIII presentaban las mismas dificultades de San Agustín: la redención obrada por Cristo no sería universal si la condición de pecado no fuese común a todos los seres humanos. Si María no hubiera contraído la culpa original, no hubiera podido ser rescatada. En efecto, la redención consiste en librar a quien se encuentra en estado de pecado.

    El franciscano Juan Duns Escoto, al principio del siglo XIV, inspirado en algunos teólogos del siglo XII y por el mismo San Francisco (siglo XIII, devoto de la Inmaculada), brindó la clave para superar las objeciones contra la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. El sostuvo que Cristo, el mediador perfecto, realizó precisamente en María el acto de mediación más excelso: Cristo la redimió preservándola del pecado original. Se trata una redención aún más admirable: No por liberación del pecado, sino por preservación del pecado.

    Escoto preparó el camino para la definición dogmática. Dicen que su inspiración le vino al pasar por frente de una estatua de la Virgen y decirle: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

    1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? - Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

    2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? -
    Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

    3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

    Entonces Scotto exclamó: Luego

    1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
    2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha
    3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.

    Méritos:

    María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de Dios.

    Razón:

    La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.

    Frutos:

    1-María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.

    2-María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido.

    El dogma de la Inmaculada Concepción de María no ofusca, sino que más bien pone mejor de relieve los efectos de la gracia redentora de Cristo en la naturaleza humana. Todas las virtudes y las gracias de María Santísima las recibe de Su Hijo. La Madre de Cristo debía ser perfectamente santa desde su concepción. Ella desde el principio recibió la gracia y la fuerza para evitar el influjo del pecado y responder con todo su ser a la voluntad de Dios. A María, primera redimida por Cristo, que tuvo el privilegio de no quedar sometida ni siquiera por un instante al poder del mal y del pecado, miran los cristianos como al modelo perfecto y a la imagen de la santidad que están llamados a alcanzar, con la ayuda de la gracia del Señor, en su vida.

    En torno a las ideas de Escoto se suscitó una gran controversia. Después de que el Papa Sixto IV aprobara, en 1477, la misa de la Concepción, esa doctrina fue cada vez más aceptada en las escuelas teológicas.

    El Papa Sixto IV, en 1483, casi 4 siglos antes del dogma, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente.

    Juan Pablo II sobre La Inmaculada Concepción



    1. En la reflexión doctrinal de la Iglesia de oriente, la expresión llena de gracia, como hemos visto en las anteriores catequesis, fue interpretada, ya desde el siglo VI, en el sentido de una santidad singular que reina en María durante toda su existencia. Ella inaugura así la nueva creación.

    Además del relato lucano de la Anunciación, la Tradición y el Magisterio han considerado el así llamado Protoevangelio (Gn 3, 15) como una fuente escriturística de la verdad de la Inmaculada Concepción de María. Ese texto, a partir de la antigua versión latina: «Ella te aplastara la cabeza», ha inspirado muchas representaciones de la Inmaculada que aplasta la serpiente bajo sus pies.

    Ya hemos recordado con anterioridad que esta traducción no corresponde al texto hebraico, en el que quien pisa la cabeza de la serpiente no es la mujer, sino su linaje, su descendiente. Ese texto por consiguiente, no atribuye a María sino a su Hijo la victoria sobre Satanás. Sin embargo, dado que la concepción bíblica establece una profunda solidaridad entre el progenitor y la descendencia, es coherente con el sentido original del pasaje la representación de la Inmaculada que aplasta a la serpiente, no por virtud propia sino de la gracia del Hijo.

    2. En el mismo texto bíblico, además se proclama la enemistad entre la mujer y su linaje, por una parte, y la serpiente y su descendencia, por otra. Se trata de una hostilidad expresamente establecida por Dios, que cobra un relieve singular si consideramos la cuestión de la santidad personal de la Virgen. Para ser la enemiga irreconciliable de la serpiente y de su linaje, María debía estar exenta de todo dominio del pecado. Y esto desde el primer momento de su existencia.

    A este respecto, la encíclica Fulgens corona, publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya –al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera– la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre» (MS 45 [1953], 579).

    La absoluta enemistad puesta por Dios entre la mujer y el demonio exige, por tanto, en María la Inmaculada Concepción, es decir, una ausencia total de pecado, ya desde el inicio de su vida. El Hijo de María obtuvo la victoria definitiva sobre Satanás e hizo beneficiaria anticipadamente a su Madre, preservándola del pecado. Como consecuencia, el Hijo le concedió el poder de resistir al demonio, realizando así en el misterio de la Inmaculada Concepción el más notable efecto de su obra redentora.

    3. El apelativo llena de gracia y el Protoevangelio, al atraer nuestra atención hacia la santidad especial de María y hacia el hecho de que fue completamente librada del influjo de Satanás, nos hacen intuir en el privilegio único concedido a María por el Señor el inicio de un nuevo orden, que es fruto de la amistad con Dios y que implica, en consecuencia, una enemistad profunda entre la serpiente y los hombres.

    Como testimonio bíblico en favor de la Inmaculada Concepción de María, se suele citar también el capitulo 12 del Apocalipsis, en el que se habla de la «mujer vestida de sol» (Ap 12, 1). La exégesis actual concuerda en ver en esa mujer a la comunidad del pueblo de Dios, que da a luz con dolor al Mesías resucitado. Pero, además de la interpretación colectiva, el texto sugiere también una individual cuando afirma: «La mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro» (Ap 12, 5). Así, haciendo referencia al parto, se admite cierta identificación de la mujer vestida de sol con María, la mujer que dio a luz al Mesías. La mujer­comunidad está descrita con los rasgos de la mujer­Madre de Jesús.

    Caracterizada por su maternidad, la mujer «está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz» (Ap 12, 2). Esta observación remite a la Madre de Jesús al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25), donde participa, con el alma traspasada por la espada (cf. Lc 2, 35), en los dolores del parto de la comunidad de los discípulos. A pesar de sus sufrimientos, está vestida de sol, es decir, lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.

    Estas imágenes, aunque no indican directamente el privilegio de la Inmaculada Concepción, pueden interpretarse como expresión de la solicitud amorosa del Padre que llena a María con la gracia de Cristo y el esplendor del Espíritu.

    Por ultimo, el Apocalipsis invita a reconocer mas particularmente la dimensión eclesial de la personalidad de María: la mujer vestida de sol representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la santísima Virgen, en virtud de una gracia singular.

    4. A esas afirmaciones escriturísticas, en las que se basan la Tradición y el Magisterio para fundamentar la doctrina de la Inmaculada Concepción, parecerían oponerse los textos bíblicos que afirman la universalidad del pecado.

    El Antiguo Testamento habla de un contagio del pecado que afecta a «todo nacido de mujer» (Sal 50, 7; Jb 14, 2). En el Nuevo Testamento, san Pablo declara que, como consecuencia de la culpa de Adán, «todos pecaron» y que «el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación» (Rm 5, 12. 18). Por consiguiente, como recuerda el Catecismo de la Iglesia católica, el pecado original «afecta a la naturaleza humana», que se encuentra así «en un estado caído». Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales» (n. 404). San Pablo admite una excepción de esa ley universal: Cristo, que «no conoció pecado» (2 Co 5, 21) y así pudo hacer que sobreabundara la gracia «donde abundo el pecado» (Rm 5, 20).

    Estas afirmaciones no llevan necesariamente a concluir que María forma parte de la humanidad pecadora. El paralelismo que san Pablo establece entre Adán y Cristo se completa con el que establece entre Eva y María: el papel de la mujer, notable en el drama del pecado, lo es también en la redención de la humanidad.

    San Ireneo presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrapesa la incredulidad y la desobediencia de Eva. Ese papel en la economía de la salvación exige la ausencia de pecado. Era conveniente que, al igual que Cristo, nuevo Adán, también María, nueva Eva, no conociera el pecado y fuera así más apta para cooperar en la redención.

    El pecado, que como torrente arrastra a la humanidad, se detiene ante el Redentor y su fiel colaboradora. Con una diferencia sustancial: Cristo es totalmente santo en virtud de la gracia que en su humanidad brota de la persona divina; y María es totalmente santa en virtud de la gracia recibida por los méritos del Salvador.

    Llena de Gracia, el nombre mas bello de María.
    Benedicto XVI, 2006




    Queridos hermanos y hermanas:

    Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor.

    Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28). «Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12).

    Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad. Lo subraya Dante Alighieri en el último canto del «Paraíso»: «Virgen Madre, hija de tu hijo, humilde y alta más que otra criatura, término fijo del consejo eterno» (Paraíso XXXIII, 1-3). La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana.

    Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia. Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17).

    Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68). Con esta conciencia os invito a uniros a mí cuando, en la tarde, renueve en la plaza de España el tradicional homenaje a esta dulce Madre por la gracia y de la gracia. A ella nos dirigimos ahora con la oración que recuerda el anuncio del ángel.

    DIOS TE SALVE MARIA... ...LLENA ERES DE GRACIA

    EL SEÑOR ES CONTIGO, BENDITA TU ERES, ENTRE TODAS LAS MUJERES,
    Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE: JESÚS.

    SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS... ...RUEGA POR NOSOTROS LOS PECADORES, AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE.

    Bendita sea tu pureza
    Y eternamente lo sea,
    Pues todo un Dios se recrea
    En tan graciosa belleza.
    A ti, celestial Princesa,
    Virgen sagrada María,
    Te ofrezco en este día
    Alma, vida y corazón.
    ¡Mírame con compasión!
    ¡No me dejes, madre mía!