sábado, 2 de abril de 2011

A la sombra de Karol

dziwisz Hace seis años, el 2 de Abril del 2005, sábado después de Pascua, murió  Juan Pablo II.

Hay un libro de memorias de su secretario (actualmente arzobispo-cardenal de Cracovia, en Polonia), Estanislao Dziwisz (“Una vita con Karol”, Rizzoli, Milano 2007).

He leído el libro. La mayor parte de las cosas que dice ya las conocíamos, aunque ahora tienen la ventaja de que quien habla de ellas las vivió de cerca como nadie.

Quisiera aquí simplemente mencionar algunos detalles interesantes y más o menos desconocidos –creo- de aquel Papa; hechos que ahora podemos conocer directamente gracias a estos recuerdos de quien estuvo casi cuarenta años a su lado, todos los días, como su sombra: 12 años en Cracovia y 27 en Roma.

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Uno de los capítulos tal vez menos conocidos, y para mí en parte novedoso, es el 13, sobre “La jornada de un Papa”.

He ahí algunos detalles en los que se mezcla lo ordinario con lo importante, lo humano con lo espiritual. La “estructura” vaticana es bastante férrea; pero, eso no impide que cada Papa la haya marcado con su estilo de vida, su carácter e idiosincrasia.

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Precisamente debido a ello, no le fue fácil a Wojtyla acostumbrarse a vivir “encerrado” dentro de aquellos muros y enseguida trató de romper moldes.

Siempre le había gustado la montaña; le aireaba los pulmones y el espíritu. Por eso comenzaron pronto (¡y de qué manera, como veremos!) sus escapadillas. Fueron más de cien sus “expediciones” montañesas, sobre todo a los Abruzos (cordillera que atraviesa el centro de Italia, no lejos de Roma).

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Al principio nadie sabía nada, ni en el Vaticano ni entre los periodistas. La primera vez fue incluso casi picaresca. Ahí se la cuento.
Hacía tiempo que Juan Pablo deseaba  no sólo esquiar sino meterse en la vida normal de la gente, y por eso decidió tentarlo. Al parecer, la idea surgió un día comiendo con sus colaboradores más íntimos. La localidad escogida fue Ovindoli.

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Dos o tres días antes, dos sacerdotes polacos esquiadores, Rakoczy y Kowalczyk, fueron a perlustrar la zona para evitar imprevistos. Finalmente, el 2 de Enero de 1981 salieron de Castelgandolfo, hacia las nueve de la mañana, sin que nadie más –ni monseñores, ni policías- supiera nada.

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En el coche iban el tal Kowalczyk, el chófer, y Racoczy el cual hacía ver que leía el periódico teniéndolo abierto y cubriendo de este modo a los dos que iban detrás: Wojtyla e Dziwisz. Kowalczyk iba conduciendo con extrema cautela, respetando al máximo los límites de velocidad y los semáforos, disminuyendo en los pasos cebra... ¡Imagínense qué hubiera sucedido si hubiera tenido lugar un accidente, una pana del coche o, peor aún, una infracción con detención de la policía y multa correspondiente...! Cruzaron varios pueblos, de manera que el Papa pudo ver así, desde detrás de la ventanilla, cómo era la vida ordinaria de la gente. Al llegar, se pararon en las afueras de Ovindoli, cerca de una de las pistas de esquí donde no había casi nadie. Lograron esquiar, pasear, contemplar, orar...; un día inolvidable.

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El Papa estaba contentísimo del “regalo” que sus amigos le habían conseguido. A la vuelta, sonriendo, les dijo: “¡Lo hemos logrado!”.
Salieron otras veces, buscando siempre pistas más o menos solitarias; pero, era imposible evitar totalmente que hubiera otra gente.

Por lo demás, el Papa se comportaba como un esquiador cualquiera. Iba vestido como todos: casaca, jersey grueso y pantalón, gorro y gafas oscuras.

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Se ponía en fila como todos para subir al ski-pass, pero –por prudencia- tenía siempre delante y detrás uno de los que le acompañaban. Parecía mentira, pero nadie le reconocía (¿quién podía sospechar que aquellos tres o cuatro esquiadores, vestidos como todos los demás y que se comportaban normalmente, eran el Papa y sus secretarios personales? ¡No había sucedido nunca!).

Al final, un día alguien le descubrió: ¡fue un niño de diez años! Era ya hacia el atardecer. Dziwisz y Kowalczyk iban por delante. Rakoczy se había parado esperando al Papa. En aquel momento, más abajo, al final de la pista, había un grupo de esquiadores; y, un poco antes, un niño que corría afanoso porque se había retrasado. Preguntó a Rakoczy: “¿Ha visto a los demás?”.

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Y mientras el monseñor le indicaba el camino, el niño se volvió y vió llegar a otro esquiador. Se quedó boquiabierto y, con los ojos que se le salían, comenzó a gritar: “¡El Papa! ¡el Papa!”. A lo que le replicó Rakoczy: “¿Qué dices, tonto? Piensa más bien en correr hacia los tuyos que si no los vas a perder...”.

Pero, el grupito papal corrió también hacia abajo a toda prisa, se metió corriendo en el coche y salió para Roma... A continuación, cuando la gente empezó a saber que el Papa esquiaba y que podían encontrarlo en las pistas, hubo que cambiar de sistema, comunicarlo “oficialmente” a los de la vigilancia y a la policía italiana... Se acabó aquella “poesía”. A pesar de ello, lograron salir varias veces, quedarse todo el día en la montaña, encender fuergo, comer algo, charlar y cantar...

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Y ahora, en “flash”, algunos detalles más de su vida.
A Juan Pablo II no le gustaba celebrar la Misa solo, ni comer solo; por eso siempre tenía invitados a su celebración y a su mesa. Por cierto que con él no se comía mucho, pero sí de todo; en particular le gustaban los dulces italianos y el café expreso. Mientras le permitió la salud, demostró buen paladar; pasando los años y deteriorándose aquélla, hubo que seguir los consejos del médico. Al final de la jornada, hecha de consultas, audiencias y estudio de dossiers, todo intercalado con momentos de oración, después de haberse retirado por última vez en la capilla, se asomaba a la ventana de su habitación y, desde detrás de las cortinas, contemplaba Roma iluminada, y la bendecía. Con aquella señal de la cruz a “su” ciudad, concluía la jornada y se iba a descansar.    

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Le gustaba viajar. Había viajado toda su vida. Cuando llegó a Papa ya había estado en las principales partes del mundo. Pero, de Papa, quiso ampliar esta posibilidad de apostolado. La razón que daba era: “No puedo esperar a que los fieles vengan a la Plaza de San Pedro.

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Además, muchos no pueden venir aquí... ¡Voy a ir yo a donde ellos!”. Y, sobre todo, quiso ir a visitar a los más pobres: las chozas del Chad, unas favelas de Rio de Janeiro (donde, impresionado por la pobreza, de repente se sacó el anillo y lo dió a aquella gente), un campo de prófugos en Tailandia, en Colombia y Méjico encontró a los indígenas... Y hablaba con todos sin rémoras. A Pinochet, en Chile, le dijo, en el diálogo privado, que había llegado la hora de entregar el poder a las autoridades civiles.

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Después del atentado del 13 de Mayo 1981, apenas pudo, quiso ir a encontrar a Alí Agca, para decirle que le consideraba un hermano y le perdonaba. Estaba convencido de que el atentador, ante el gesto de perdón, habría hablado sinceramente con él ; pero, no fue así. Todo el coloquio se concentró en la pregunta del turco: “¿Por qué no ha muerto Usted?”; y nunca dijo el esperado: “¡Perdóneme...!”. 

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Se preocupó mucho de la situación de Polonia en los años ochenta y la cuestión de “Solidarnosc”; pero, es falso lo que a veces se ha dicho –afirma Dziwisz- de que Juan Pablo había ayudado al sindicato con dinero (otros, en cambio, afirman que es innegable y comprobado que hizo que la ayudaran económicamente...). Otra de sus preocupaciones mayores fue el ecumenismo; por eso, entre otras muchas cosas, propuso y realizó el encuentro de oración con representantes de otras religiones en Asís, en 1986.

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A propósito de este último hecho, no todos en el Vaticano estaban de acuerdo (en 1987 dijo a Andrea Riccardi, fundador de la llamada “Comunidad de San Egidio”:

“Algunos casi casi me excomulgan...”); e incluso se dijo repetidamente que el entonces cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex-Santo Oficio) era contrario al mismo, lo cual –de nuevo según Dziwisz- es falso.

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En la celebración ecuménica de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pablo, el 25 de Enero del 2000, no quiso abrirla él solo, sino que esperó un momento hasta que se levantaron y le ayudaron el metropolita ortodoxo Athanasios, representante del patriarca ortodoxo de Constantinopla, y el primado anglicano Carey.

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En 1983, algunos obispos latinoamericanos le aconsejaron que no visitara la tumba de Mons. Oscar Romero, durante su viaje en El Salvador, por considerarlo comprometido políticamente, a lo que él respondió: “¡No! El Papa tiene que ir a visitarla y orar, porque fue un obispo asesinado precisamente durante su ministerio pastoral, durante la celebración de la Santa Misa!”.

Ya antes del 2000 quiso dimitirse, sea por razones de salud (estaba empeorando), sea para seguir la norma de Pablo VI que había determinado que los cardenales de más de ochenta años no participaran en la elección de un Papa; al final decidió abandonarse en las manos de Dios.

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Finalmente, cuando el 2 de Abril del 2005, estaba en la cama en plena agonía, rodeado de unos pocos, los médicos y enfermeros, los secretarios y las religiosas... Se fue despidiendo de todos.

Quiso saludar también a Francesco, el encargado de la limpieza de su aposento. Sus últimas palabras fueron para una mujer, Sor Tobiana, una de las religiosas que cuidaban del piso y cocina. Él le hizo una pequeña señal; ella se acercó y le dijo con voz débil, separando una sílaba de la otra, y en polaco, para que la religiosa lo entendiera bien: “Dejadme... ir... a la... Casa... del... Padre...” (“Pozwólcie... mi odej sc do... domu... Ojca...”).

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Fue su última orden, convertida indirectamente en piadosa invocación a los médicos para que desistieran de un posible encarnizamiento terapéutico para mantenerle inútilmente en vida alguna hora más.

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A las 21’37 horas de aquel día su robusto corazón dejó de latir definitivamente. Alguien paró el reloj de la habitación; y todos los presentes, en vez de un “Requiem”, entonaron espontáneamente, aunque con lágrimas en los ojos, un “Te Deum”.

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Como dijo san Agustín recordando la muerte de su madre, santa Mónica: “No lloréis porque la hemos perdido; ¡dad gracias a Dios porque la hemos tenido!”.

viernes, 25 de marzo de 2011

La Anunciación del Señor

El Anuncio del Ángel a María

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En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas leemos:

« Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel 
a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 
a una virgen desposada con un hombre llamado José, 
de la casa de David; el nombre de la virgen era María. »
La palabra "ángel" significa: Un mensajero, un mensajero de Dios.

Gabriel: El que trae buenas noticias, de parte de Dios.

Una virgen es en la Santa Biblia una mujer que no ha cometido impurezas. En el mundo hay muchas mujeres vírgenes, pero una es más pura y más santa que las demás y la llamamos "Santísima Virgen". Es la madre de Jesús.

Comprometida en matrimonio (Desposada): Unos meses antes de casarse, los novios firmaban un compromiso de matrimonio, para que el esposo pudiera dedicarse tranquilamente a preparar todo lo necesario para su próximo hogar, sin peligro de que después la prometida ya no se casara con él.

Desposada a un hombre llamado José.

En Israel era muy estimado el nombre de María. Así se llamaba la hermana de Moisés, y en tiempos de Jesús este nombre era tan popular, que las tres mujeres que estuvieron presentes en el Calvario, todas tenían el nombre de María. Las tres Marías.

María es un nombre que significaba "Señora" o "Princesa", pero varios autores dicen que en Egipto el nombre de María proviene de dos palabras: "Mar": la hija preferida, e "ia": abreviatura de IAVEH: Dios. Por lo cual el nombre de María significa: La hija preferida de Dios. Y en verdad que sí corresponde muy bien este significado a lo que en realidad ha llegado a ser la Madre de Jesús: la hija que más quiere Dios.

« Y entrando, le dijo: «Salve, llena de gracia, 
el Señor está contigo.»

Salve:

En hebreo, Shalon Jalai, o sea: ¡Yo te saludo. Te felicito. Alégrate! Cada vez que rezamos el Avemaría saludamos a la Virgen con el mismo saludo con el que la saludó el ángel en el día más feliz de su vida, en el día de la Anunciación, cuando ella empezó a ser Madre de Dios. Podremos decir que no hemos saludado al Presidente o al Papa, pero sí hemos saludado muchas veces a la Virgen Santa con el saludo que a Ella más le agrada, el que le compuso el mismo Dios en persona.

Llena de gracia:

La mujer que más gracias o favores ha recibido de Dios. Llena de gracia quiere decir: la muy simpática para Dios. Si Ella hubiera tenido algún pecado, ya no habría sido totalmente simpática para Nuestro Señor. Pero Ella no tuvo ni la más mínima mancha de pecado.

El Señor está contigo: Los israelitas cuando querían animar a una persona y asegurarle que le iban a suceder cosas maravillosas le decían: "El Señor está contigo". Es que "si Dios está con nosotros, ¿quién podrá contra nosotros?". Cada vez que rezamos el Avemaría felicitamos a la Virgen por esta bella noticia: ¡El Señor está siempre contigo! ¡Y ojalá que esté siempre también con cada uno de nosotros!

« Ella se conturbó por estas palabras, y preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas,
María, porque has hallado gracia delante de Dios ».

No temas: Es una frase que en la Santa Biblia se repite muchas veces, dirigida hacia las personas que Dios elige para sus grandes obras. ¡No temas, porque Dios va contigo y te ayudará en todo. ¡No temas!

«has hallado gracia delante de Dios»

Maravilloso elogio. Ojalá se pudiera decir también de cada uno de nosotros.

«vas a concebir en el seno y vas a dar a luz 
un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.»

El nombre Jesús significa: el que salva de los pecados. Porque El ha venido a salvarnos a los pecadores y a pagar nuestras deudas ante Dios.

« Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, 
y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino
no tendrá fin. »

Bellísimas noticias acerca de Jesús, que conviene recordar y no olvidar jamás.

« María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que
no conozco varón? El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será 
llamado Hijo de Dios... Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.' Y el ángel dejándola se fue. »

Y en aquel momento el Hijo de Dios se encarnó y se hizo hombre en el vientre Santísimo de la Virgen María. Día grande y mil veces bendito en el que Dios se vino a vivir entre nosotros.

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En 9 meses será Navidad, el día del Nacimiento de Jesús.

¡Gracias Señor te damos por haber 
asumir nuestra humanidad para salvarnos! 

Tanto amó Dios al mundo que le dió a su propio Hijo
para que el mundo se salve por medio de Él.
(Evangelio de San Juan).

jueves, 24 de marzo de 2011

MARTIRIO DE MONS. ROMERO, Conmemoramos 31 AÑOS.

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FELIZ CUMPLEAÑOS PADRE CORO

TODAS LAS GENERACIONES, DE JÓVENES LE ESTAMOS AGRADECIDOS POR SU TRABAJO Y DEDICACIÓN.

HOY SOMOS LO QUE SOMOS GRACIAS A ESA MANO AMIGA QUE NOS SUPO GUIAR Y ORIENTAR.

IGLESIA JOVEN A SIDO EL PROYECTO DONDE VARIOS ENCONTRAMOS A JESUCRISTO A MARIA SANTISIMA, A DON BOSCO.

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GRACIAS PADRE Y AUNQUE NO ESTAMOS CERCA, SIEMPRE EN NUESTRO CORAZÓN ESTARÁ EL RECUERDO Y SUS PALABRAS, ASI ES QUE LE DESEAMOS QUE TENGA UN MUY FELIZ CUMPLEAÑOS.

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ESTE PASTELITO LO PARTIREMOS HOY EN CASA EN SU NOMBRE.

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HOY SE ENCUENTRA ENTRE LOS GRANDES, PERO SIEMPRE CON EL CARIÑO DE TODOS NOSOTROS.

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sábado, 19 de marzo de 2011

San José, Casto Esposo de la Virgen María

HOY CELEBRAMOS SU DIA

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En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima de la Virgen María.

San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3,23), su padre era Helí. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.

Según San Mateo 13,55 y Marcos 6,3, San José era un "tekton". La palabra significa en particular que era carpintero o albañil. San Justino lo confirma, y la tradición ha aceptado esta interpretación.

Nuestro Señor Jesús fue llamado "Hijo de José", "el carpintero" (Jn 1,45; 6,42; Lc 4,22).

Como sabemos no era el padre natural de Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!

ppsanjose130309 Modelo de silencio y de humildad

Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. En los relatos no conocemos palabras expresadas por él, tan sólo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. Es, pues, el "Santo del silencio".

Su santidad se irradiaba desde antes de los desposorios. Es un "escogido" de Dios; desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. No es que haya sido uno de esos seres que no pronunciaban palabra, fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "sean pocas tus palabras". Es decir, su vida sencilla y humilde se entrecruzaban con su silencio integral, que no significa mero mutismo, sino el mantener todo su ser encauzado a cumplir el Plan de Dios. San José, patrono de la vida interior, nos enseña con su propia vida a orar, a amar, a sufrir, a actuar rectamente y a dar gloria a Dios con toda nuestra vida.

Vida virtuosa

san_jose Su libre cooperación con la gracia divina hizo posible que su respuesta sea total y eficaz. Dios le dio la gracia especial según su particular vocación y, al mismo tiempo, la misión divina excepcional que Dios le confió requirió de una santidad proporcionada.

Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: "Brillan en el, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la mas perfecta caridad. Guardo con amor y entrega total, el deposito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se le deposito en sus manos."

San José es también modelo incomparable, después de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituido la fiesta de S. José Obrero, celebrada el 1 de mayo, presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.

Amor virginal

La concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María se hizo en virtud de una acción milagrosa del Espíritu Santo, sin intervención alguna de San José. Este hecho es narrado por el Evangelio y constituye uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María. En virtud a ello, San José a recibido diversos títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, padre virginal; pero ninguna en si encierra la plenitud de la misión de San José en la vida de Jesús.

San José ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre María, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo. Ambas funciones constan en el Evangelio. Al encontrar al Niño en el Templo, la Virgen reclama a Jesús:"Hijo, porque has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, te buscábamos". María nombra a San José dándole el título de padre, prueba evidente de que él era llamado así por el propio Jesús, pues miraba en José un reflejo y una representación auténtica de su Padre Celestial.

La relación de esposos que sostuvo San José y Virgen María es ejemplo para todo matrimonio; ellos nos enseñan que el fundamento de la unión conyugal está en la comunión de corazones en el amor divino. Para los esposos, la unión de cuerpos debe ser una expresión de ese amor y por ende un don de Dios. San José y María Santísima, sin embargo, permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en relación a Jesús. La virginidad, como donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar el amor divino en la forma mas pura y sublime. Dios habitaba siempre en aquellos corazones puros y ellos compartían entre sí los frutos del amor que recibían de Dios.

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Dolor y Alegría

Desde su unión matrimonial con María, San José supo vivir con esperanza en Dios la alegría-dolor fruto de los sucesos de la vida diaria.

En Belén tuvo que sufrir con la Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo. Allí nació el Jesús, Hijo de Dios. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre. Cual sería su estado de admiración a la llegada de los pastores, los ángeles y mas tarde los magos de Oriente. Referente a la Presentación de Jesús en el Templo, San Lucas nos dice: "Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él".(Lc 2,33).

Después de la visita de los magos de Oriente, Herodes el tirano, lleno de envidia y obsesionado con su poder, quiso matar al niño. San José escuchó el mensaje de Dios transmitido por un ángel: "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle" (Mt 2,13). San José obedeció y tomo responsabilidad por la familia que Dios le había confiado.

San José tuvo que vivir unos años con la Virgen y el Niño en el exilio de Egipto.

Esto representaba dificultades muy grandes: la Sagrada familia, siendo extranjera, no hablaba el idioma, no tenían el apoyo de familiares o amigos, serían víctimas de prejuicios, dificultades para encontrar empleo y la consecuente pobreza. San José aceptó todo eso por amor sin exigir nada, siendo modelo ejemplar de esa amorosa obediencia que como hijo debe a su Padre en el cielo.

Lo mas probable es que San José haya muerto antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no estaba presente en las bodas de Canaá ni se habla mas de él. De estar vivo, San José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba muerto.

Según San Epifanius, San José murió en sus 90 años y el Venerable Beda dice que fue enterrado en el Valle de Josafat.

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Patrono de la Iglesia Universal

El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.

¿Que guardián o que patrón va darle Dios a su Iglesia? pues el que fue el protector del Niño Jesús y de María.

Cuando Dios decidió fundar la familia divina en la tierra, eligió a San José para que sea el protector y custodio de su Hijo; para cuando se quiso que esta familia continuase en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San José se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es cabeza y María es Madre.

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Devoción a San José

Una de las mas fervientes propagadoras de la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila. En el capítulo sexto de su vida, escribió uno de los relatos mas bellos que se han escrito en honor a este santo:

"Tomé por abogado y protector al glorioso San José, y encomiéndeme mucho a el. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me saco con mas bien de lo que yo le sabia pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios".

Otros santos que también propagaron la devoción a San José fueron San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al Santo Custodio.