domingo, 20 de enero de 2008

Cronica de la Elección

El día de la elección comenzó temprano para los 217 electores. A las 8.00h de la manana concelebraron una misa en la vecina Iglesia del Espíritu Santo, a sólo una calle de la curia general. Frank Case, Secretario General de la Companía, presidió la ceremonia en una Iglesia llena con tan sólo los electores. Momento privado, de oración honda y sentida, invocando al Espíritu Santo al comienzo de la manana de la elección.
Federico San Feliu y Frank Case en el altar mayor de la Iglesia del Espíritu Santo.



Los 217 electores ocupaban la mayor parte de la Iglesia.



Otro momento de la eucaristía con la que la Congregación General 35 comenzaba el día de la elección del Prepósito General.



Hacia las 9.00h, tras la eucaristía, los electores se dirigieron a la curia y subieron las escaleras que llevan al aula, la gran sala en la que la votación tendría lugar. A los pocos minutos comenzaba la elección en estricto silencio. Tras una hora de oración, los congregados tendrían que escribir a mano su voto e introducirlo en la urna de la elección. Eran las 9.30h cuando las puertas del aula se cerraban definitivamente. Sólo se abrirían de nuevo tras la elección del nuevo general.

El Padre Kolvenbach charlando con uno de los electores a la salida de la eucaristía.



Fila de concelebrantes saliendo de la Iglesia del Espíritu Santo y entrando en la curia general de la Compañía.



Hall de entrada al aula de la Congregación, momentos previos al comienzo de la elección.



El Padre Kolvenbach entrando al aula de la Congregación. A su derecha está Mark Rotsaert, provincial de Europa.



Ignacio Echarte cerrando la puerta del aula, a las 9.30h a.m., para comenzar la elección.



Comienza la espera. Sólo los electores están en el aula. El resto de personal de la congregación y la comunidad de la curia espera en la sala Nadal, un piso más abajo. La clave, nos dicen, serán los aplausos. Efectivamente, sobre las 11.45 comienza a sonar una larga ovación. Tenemos nuevo Prepósito General. El timbre de la casa es el siguiente aviso, la tradición indica que la comunidad de la curia puede entrar al aula a homenajear al nuevo General.
Sólo los electores pueden estar en la sala durante la eleccioón. El resto del personal de la Congregacioón y comunidad de la curia esperaban en los pasillos.



Comienza a oírse el aplauso. Tom Rochford y Don Doll corren hacia el aula en busca de las primeras fotos del nuevo Padre General, a ellos les agradezco las fotografías que hoy publicamos.



Ya es público. El Padre Adolfo Nicolás es el elegido por la Congregación, y el Padre Kolvenbach, su predecessor, ha leído el decreto de nombramiento. El nuevo Padre General pronuncia su profesión de fe con la mano sobre una Biblia y delante del crucifijo que preside el aula. Sólo entonces será cuando todos los electores, comenzando por el Padre Kolvenbach, saludan a Padre Nicolás seguidos por toda la comunidad. Las expresiones de emoción y carino son constantes, muchos de los asistentes se quedan sin habla y simplemente abrazan al nuevo General con lágrimas en los ojos.

Tras conocer los resultados, el aula entera en pie ovaciona al Padre Nicolás mientras éste se dirige a la mesa presidencial.



El Padre Peter-Hans Kolvenbach saluda al Padre Adolfo Nicolás, nuevo General de la Companía de Jesús.



Todos los electores pasan a saludar al recién nombrado Padre General.



El Padre Adolfo Nicolás leyendo su profesión de fe como nuevo Prepósito General de la Companía de Jesús.



El Padre Bradley Schaeffer saluda emocionado al nuevo General.



El Padre Lisbert C. D'Souza con el Padre Adolfo Nicolás.



El Padre Dumortier, provincial de Francia, abraza afectuosamente al Padre Adolfo Nicolás.



Terminados los saludos, el Padre General se dirige a la capilla de la curia, donde ya le espera toda la Congregación. Allí preside una oración en la que, tras el rezo de letanías de santos y beatos Jesuitas, eleva una acción de gracias y pide la bendición para la Companía. La liturgia concluye con una Salve y con otro aplauso espontáneo lleno de afecto. Así termina el proceso de elección, comenzado hace cuatro días. Los delegados se dispersan ahora por las distintas casas, aunque el domingo la congregación volverá a juntarse. Esta vez en la Iglesia del Gesú, y para una honda acción de gracias.

La oración tuvo lugar en la capilla de San Francisco de Borja. El nuevo Padre General preside la plegaria. A la izquierda, en los bancos, el Padre Kolvenbach.



El Padre General Adolfo Nicolás rezando las letanías a los santos y beatos de la Compañía.



El Padre Adolfo Nicolás preside una oración de acción de gracias con los miembros de la Congregación General 35, tras ser nombrado Padre General.



El padre Adolfo Nicolás, de 71 años, ha sido elegido prepósito general de la Compañía de Jesús el sábado, informa la curia general de los jesuitas.
Sustituye al sacerdote holandés Peter-Hans Kolvenbach, de casi 80 años, quien presentó su renuncia tras estar 24 años al frente de la orden fundada por san Ignacio de Loyola.
Nada más ser elegido, su nombre fue inmediatamente comunicado a Benedicto XVI.
Los 217 electores, reunidos desde el pasado 7 de enero en su 35 Congregación General, eligieron en el segundo escrutinio (se necesitaban al menos 109 votos) al padre Nicolás, nacido el 29 de abril de 1936, en Villamuriel (Palencia, España).
Ha ejercido buena parte de su ministerio sacerdotal en Japón. Hasta ahora era moderador de la Conferencia de Provinciales de Asia Oriental, residiendo en Filipinas
En este cargo, que es de por vida, el sacerdote será superior de los 19.564 jesuitas extendidos en 127 países.

El nuevo prepósito general entró en la Compañía el 15 de septiembre de 1953 en el noviciado de Aranjuez. Su formación la ha desarrollado en Aranjuez, Japón y Roma.

En 1964 llegó a Tokyo (Japón) para estudiar Teología. Allí fue ordenado sacerdote el 17 de marzo de 1967 y pronunció los últimos votos en la Compañía el 5 de octubre de 1976, también en Tokyo.

Entre 1968 y 1971 estudió Semiología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, campo en el que es un especialista.
Entre 1971 y 2002 es profesor de Teología en la Universidad Sofía de Tokio.
Ha sido Provincia de Japón desde 1993 a 1999.
Participó en la Congregación General número 34de la de la Compañía de Jesús (1995).

Entre 2004-2007 ha sido moderador de la Conferencia de Provinciales de Asia Oriental y Oceanía.

Habla español, japonés, inglés, francés e italiano.

sábado, 19 de enero de 2008

El nuevo general P. Adolfo Nicolás


Este día sábado 19 de Enero, tras cuatro días de oración y conversación, el Padre Adolfo Nicolás ha sido elegido Superior General de la Compañía de Jesús por los 217 electores que han llegado a Roma desde todos los lugares del mundo.

El Papa Benedicto XVI dio su asentimiento a la elección del español Adolfo Nicolás S.J. como nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús.

Los 217 electores, reunidos desde el pasado 7 de enero en su 35º Congregación General, eligieron en el segundo escrutinio al P. Nicolás, nacido en Palencia (España) el 29 de abril de 1936.

El nuevo Superior de los Jesuitas ha vivido en Asia los últimos 43 años, especialmente en Japón, donde estudió y además trabajó como docente de teología en la “Sophia University” de Tokio, dirigida por los jesuitas.

Nicolás participaba de la Congregación General como delegado para Asia Oriental y Oceanía.



El P. Nicolás ingresó en 1953 en el noviciado de Aranjuez y se licenció en Filosofía en Madrid para luego trasladarse a Tokio, donde concluyó sus estudios de teología y fue ordenado sacerdote el 17 de marzo de 1967.

Entre 1968 y 1971 realizó un Master en Teología en la Pontifica Universidad Gregoriana, en Roma, y desde 1978 a 1984 fue director del Instituto Pastoral de Manila (Filipinas).

El nuevo Prepósito General ha sido rector del Escolástico de Tokio (1991-1993) y provincial de los Jesuitas en Japón (1993-1999) y del 2004 al 2007 fue Moderador de la Conferencia de la Compañía en el Este Asiático y Oceanía.

El P. Adolfo Nicolás se ha convertido en el 30º sucesor de San Ignacio de Loyola, y asume la responsabilidad de conducir a la Compañía de Jesús, que según sus últimas estadísticas, cuenta con 19.126 miembros.

viernes, 18 de enero de 2008

La Iglesia tiene aún mayor necesidad hoy de la fidelidad de los jesuitas, dice el Papa.


Benedicto XVI ha escrito una carta de agradecimiento al padre Peter-Hans Kolvenbach, S.I., hasta ahora prepósito general de la Compañía de Jesús, en la que reconoce que la Iglesia tiene particular necesidad en estos momentos de la fidelidad de los jesuitas.

La misiva, con fecha del 10 de enero, ha sido distribuida por la curia general de la Compañía en plena 35ª Congregación General que, entre las tareas previstas, elegirá al sucesor del padre Kolvenbach.
«Querría expresar mi agradecimiento en primer lugar a usted, querido y venerado padre prepósito general --confiesa el Papa--, que desde 1983 está guiando de modo iluminado, sabio y prudente la Compañía de Jesús, tratando por todos los modos de mantenerla en el cauce del carisma ignaciano».
«Usted --añade--, por razones objetivas, ha pedido varias veces ser exonerado de su cargo, asumido con gran sentido de responsabilidad en un momento no fácil de la historia de la Orden».



El Papa da la gracias, además, a los «directos colaboradores» del padre Kolvenbach, «a los participantes en la Congregación General y a todos los jesuitas esparcidos por todas las partes del planeta».
«¿Cómo no reconocer la valiosa contribución que la Compañía ofrece a la acción de la Iglesia en varios campos y de muchas maneras?», se pregunta el obispo de Roma. «¡Contribución verdaderamente grande y benemérita, que sólo el Señor podrá recompensar debidamente!».
El Papa quiere que sus palabras «sirvan de aliento y estímulo para realizar cada vez mejor el ideal de la Compañía, en plena fidelidad al Magisterio de la Iglesia».
«Se trata de una "peculiar" fidelidad, sancionada también, para no pocos de vosotros, por un voto de obediencia inmediata al Sucesor de Pedro "perinde ac cadáver"», explica.
«De esta vuestra fidelidad, que constituye la señal distintiva de la Orden, la Iglesia tiene aún mayor necesidad hoy, en una época en que se advierte la urgencia de transmitir, de manera integral, a nuestros contemporáneos, distraídos por tantas voces discordantes, el único e inmutado mensaje de salvación que es el Evangelio».
Para ello, el pontífice pide «que la vida de los miembros de la Compañía de Jesús, como también su investigación doctrinal, estén siempre animadas de un verdadero espíritu de fe y comunión en dócil sintonía con las indicaciones del Magisterio».
En este sentido, el Papa confiesa: «deseo vivamente que la presente Congregación General reafirme con claridad el auténtico carisma del fundador, para alentar a todos los Jesuitas a promover la verdadera y sana doctrina católica».



Por este motivo, considera que «podría resultar muy útil que la Congregación General reafirme, en el espíritu de san Ignacio, la propia adhesión total a la doctrina católica, en particular sobre puntos neurálgicos hoy fuertemente atacados por la cultura secular, como, por ejemplo, la relación entre Cristo y las religiones, algunos aspectos de la teología de la liberación y varios puntos de la moral sexual, sobre todo en lo que se refiere a la indisolubilidad del matrimonio y a la pastoral de las personas homosexuales».
Acompañando la carta papal, la curia general ha publicado un comunicado en el que explica que «la Compañía de Jesús, son palabras del padre Kolvenbach, declara la voluntad de responder sinceramente a las invitaciones y a las peticiones del Santo Padre».

«La congregación general dedicará a éstas toda la atención debida en el transcurso de sus sesiones de trabajo, una considerable parte de las cuales será consagrada precisamente a los temas de la identidad y de la misión de los jesuita y de la obediencia religiosa y apostólica, en particular de la obediencia al Papa», concluye el comunicado.

Hacia la elección del Padre General Jesuita.


Los 216 Jesuitas que van a elegir al nuevo General ya están conversando y rezando acerca de quién puede ser el Jesuita más indicado para liderar la Compañía.

Las ideas surgen poco a poco de charlar uno con otro y reunir información sobre posibles candidatos.
Hacer campaña por uno mismo o por alguien está estrictamente prohibido.

Los electores tratan de conocer más sobre aquellas personas que creen cumplen los requisitos para ser General, preguntando a otros Jesuitas que han vivido o trabajado con el sujeto para conocer más a fondo sus cualidades humanas, espirituales, formación, idiomas, tipos de trabajo que ha desarrollado, experiencia de gobierno, y liderazgo.

Tras las murmuraciones, los delegados sopesan en oración lo que han escuchado, en busca de claridad. En este discernimiento es especialmente importante el sentir de cada elector acerca de lo que la Compañía de Jesús necesita en este particular momento histórico.



El padre Peter-Hans Kolvenbach, cuya dimisión como superior general ha sido aceptada por la Congregación el pasado 14 de enero, señalaba las implicaciones de una elección así:

'Eligiendo uno de entre los miles de Jesuitas capaces (de ser General), la Compañía dirá qué es lo que espera de su futuro: un profeta o un sabio, un innovador o un moderador, un contemplativo o un activista, un XXXX o un hombre de unidad.'
(De una entrevista conjunta con Radio Vaticana y L'Osservatore Romano.)



Después de cuatro días dedicados a la oración, la reflexión y el intercambio de información, los 217 electores de la Congregación General 35 están prontos para elegir al nuevo Superior General en la mañana del 19 de enero.

La jornada comienza con la Misa del Espíritu Santo a las 08:00 en la iglesia del Espíritu Santo que está a unos metros de la Curia. A las 9:30 los electores entran el aula, recitan el Veni Creator Spiritus, escuchan una exhortación del Padre Jacques Gellard, Asistente ad providentiam, y continúan en oración personal hasta completar la hora.

SABADO 19 DE ENERO



A continuación, como prescribe la Formula, cada elector escribe en la papeleta que ha recibido el nombre del que ha elegido como Superior General de la Compañía.

Cuando han terminado de rellenar la papeleta, el Padre Peter-Hans Kolvenbach, junto con el Secretario de la Congregación (P. O. Torres) y el Asistente (P. I. Echarte), hacen el juramento de cumplir fielmente el encargo que han recibido de recoger los votos y hacer público el resultado.
El escrutinio de los votos comienza.
En el momento en que alguno recibe la mayoría de los sufragios (109 votos) queda elegido.
Pero el escrutinio continúa hasta contar todos los votos.

Inmediatamente se comunica al Santo Padre el nombre del que ha sido elegido.



El Padre Kolvenbach lee en Latin el Decreto de elección:

Ego, Peter-Hans Kolvenbach, S.J. auctoritate Sedis Apostolicae et universae Societatis, Reverendum Patrem N…declaro electum in Praepositum Generalem Societatis Jesus, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sanctus.

(“Yo, Peter-Hans Kolvenbach, con la autoridad de la Sede Apostólica y de toda la Compañía de Jesús, declaro que el P. N ha sido elegido Prepósito General de la Compañía de Jesús, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”)

Después de la lectura del decreto, el General se vuelve al crucifijo situado en el centro del aula y hace la profesión de fe: Yo N…creo firmemente todas y cada una de las verdades que contiene el Símbolo de la fe. Y recita el credo.

El decreto tiene que estar escrito a mano por el Secretario de la Congregación y firmado por el Padre Kolvenbach. A continuación todos los electores, uno por uno, comenzando por el Padre Kolvenbach, el Secretario de la Congregación y su Asistente, se acercan a saludar al nuevo General.
Cuando los miembros de la Congregación han terminado, se abren las puertas del aula y entra la comunidad de la Curia a presentar sus respetos al Padre General.
Todos juntos se encaminan a la capilla para una breve oración de acción de gracias.

MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS (20 de enero)

El día siguiente a la elección (domingo 20 de enero) a las 16:00 se tendrá una Misa concelebrada en la Iglesia del Gesú.
Unos minutos antes de dar comienzo a la Misa el Padre General, acompañado de cuatro electores y un diácono, entra en las habitaciones donde San Ignacio vivió largo tiempo, escribió las Constituciones y murió.

Después de unos minutos de oración, el diácono lee un pasaje del evangelio de San Mateo (capítulo 23, versos 8-12): Vosotros no os hagáis llamar maestros porque uno solo es vuestro maestro mientras que todos vosotros sois hermanos …El mayor de vosotros que sea vuestro servidor.

El más anciano de los electores ofrece al 29 sucesor de San Ignacio un breve comentario de las virtudes y cualidades que el Padre Ignacio esperaba encontrar en el Superior General tal como consta en la parte IX de las Constituciones.



Las palabras de Ignacio evocadas en el mismo sitio donde las escribió tienen un significado especial para el nuevo Superior General.
Terminada esta breve ceremonia el Padre General y sus acompañantes se dirigen en procesión a la Iglesia para comenzar la Eucaristía.



Al final de la Misa, el Padre General se dirige al altar de San Ignacio, donde la lámpara votiva encendida el primer día de la Congregación continúa ardiendo, y venera las reliquias de San Ignacio que se guardan en un cofre bajo el altar.



AGRADECIMIENTOS A: Fotografo: Don Doll SJ (FOTOGRAFO OFICIAL DE LA COMPAÑIA DE JESUS)

La Congregación General Jesuita acepta la renuncia del padre Kolvenbach


En la sesión plenaria del 14 de enero, la Congregación sometió a votación la renuncia del Padre General. El moderador, Padre Valentín Menéndez, invitó a los electores a formular preguntas acerca de las razones aducidas por el Padre General. A continuación se abrió un espacio de oración seguido por el voto secreto manifestado en forma escrita. Reanudada la sesión, con la presencia del Padre Kolvenbach que se había ausentado durante la votación, el Padre Valentín Menéndez le comunicó el resultado de la votación que dejaba claro que la Congregación aceptaba respetuosamente las razones que había invocado y le dirigió las siguientes palabras:



En este momento en el que la Congregación General 35 ha aceptado la propuesta de renuncia presentada por Usted, es justo que la misma Congregación aquí reunida, en nombre de toda la Compañía, explicite el agradecimiento y reconocimiento que siente hacia su persona y hacia el relevante servicio que el Señor ha querido que preste a la Iglesia y a la Compañía.



En primer lugar queremos decirle que nos sentimos edificados del ejemplo de libertad de espíritu con la que Usted ha interpuesto su renuncia, enmarcándose así en el espíritu del Evangelio y de los Ejercicios, tan distinto de la dinámica de este mundo de aferrarse y luchar por los puestos de poder y de prestigio. Nuestro carisma y legislación no son buenos solo porque propongan bellos ideales, sino sobre todo porque hay personas que saben encarnarlos y vivirlos.



Le estamos particularmente agradecidos por la forma con la que ha sabido conducir a la Compañía después del difícil momento de la intervención Pontificia del año 1981. En estos años ha sabido Usted llevar adelante la nave de la Compañía con serenidad, sabiendo guardar al mismo tiempo fidelidad a la Iglesia y fidelidad al modo de proceder de la Compañía, expresado en sus Constituciones y en sus últimas Congregaciones Generales. Las palabras que hemos escuchado en la homilía del Cardenal Rodé, dichas en nombre de la Iglesia, expresan claramente la estima que la Santa Sede tiene de su persona y de la forma de conducir todos estos años a la Compañía.



Apreciamos también el carisma de unidad que ha representado su persona y su forma de gobierno para una Compañía cada vez más plural y multicultural. En esta diversidad de culturas, maneras de sentir y de pensar, situaciones históricas tan diferentes, y dentro de la libertad de espíritu con la que están acostumbrados a proceder los jesuitas, ha sabido Usted mantener la unión del cuerpo de la Compañía con la atención respetuosa a todos, con su enseñanza llena de sabiduría y equilibrio, con su presencia animadora en todas las provincias.



La confianza que ha mostrado en su manera de gobernar tanto a sus colaboradores en la curia como a todos los provinciales, ha creado un clima de fraternidad y colaboración que expresa muy bien el ideal de ser todos compañeros de Jesús, y que ha revertido en todo el cuerpo de la Compañía.
Que Nuestro Creador y Señor le recompense por este fiel servicio prestado a lo largo de casi un cuarto de siglo. Le pedimos también que le siga bendiciendo en el sitio y trabajo que Él le encomiende para su mayor gloria.

En nombre de toda la CG35 y de toda la Compañía le decimos de corazón: muchas gracias, P. Kolvenbach. Estamos orgullosos de Usted y del servicio que ha prestado en estos difíciles pero apasionantes años que el Señor ha querido concedernos.



Las últimas palabras del Padre Menéndez fueron recibidas con un largo y caluroso aplauso que todos los Delegados, puestos en pie, tributaron al Padre Kolvenbach.





A continuación el Padre Kolvenbach tomó la palabra y con una muestra final de su invencible humorismo agradeció a los Delegados el modo tan elegante que habéis escogido para destituirme. Entre risas y plausos, continuó más seriamente:





Queridos Padres y Hermanos, Hoy la Congregación General ha tenido a bien aceptar mi renuncia como Superior General de la Compañía de Jesús. Al final de estos casi 25 años de servicio, quiero en primer lugar dar gracias al Señor, que -para decirlo con palabras de San Ignacio- me ha sido verdaderamente "propicio en Roma", guiando una Compañía de la que Él ha querido servirse para su mayor gloria. Estoy también muy agradecido por el privilegio de haber podido encontrar y acompañar a tantos amigos en el Señor, que en tan diversas vocaciones se han revelado siempre auténticos servidores de la Misión de Cristo. Deseo que ningún jesuita se sienta excluido de este profundo reconocimiento. Sin embargo quiero recordar particularmente a aquellos que en la curia general me han ayudado, todos los días y durante años, a llevar adelante la responsabilidad de la Compañía, juntamente con todos los Superiores Mayores dispersos por todo el mundo. Ya he podido expresar mi sentida acción de gracias al Santo Padre por sus orientaciones apostólicas, que han permito a la Compañía continuar su misión "bajo el signo de la Cruz y bajo el Vicario de Cristo en la tierra". Tenemos que estar muy reconocidos al Señor porque no obstante la desconcertante diversidad de personas y de culturas, de aspiraciones y de obras, la unión de los espíritus y de los corazones no nos ha faltado nunca, y, a pesar de la fragilidad creciente, la Compañía tiene la capacidad de dialogar apostólicamente con los desafíos del mundo moderno para anunciarle la única Buena Noticia. En vísperas de la elección de mi sucesor y de tantas decisiones que la Congregación General tendrá que tomar, me uno a la oración con la que San Ignacio terminaba sus cartas: "quiera el Señor, por su infinita y soberana bondad, dignarse concedernos su gracia perfecta, para que sintamos siempre su santísima voluntad y enteramente la cumplamos".



Y este fue la culminación de 24 años y cuatro meses velando día y noche por la Compañía, ajeno a cualquier otro interés.

martes, 15 de enero de 2008

Da mihi animas cetera tolle



TURIN - ROMA / FEBRERO - ABRIL 2008

Al igual que nuestros hermanos Jesuitas, los Salesianos entraran a su Capitulo Inspectorial 26, cuyo ojetivo fundamental es:

Reforzar nuestra identidad carismática con la vuelta a Don Bosco, despertando el corazón de todo hermano con la pasión del “Da mihi animas, cetera tolle”.

Para alcanzar el objetivo es necesario ante todo un mejor conocimiento de Don Bosco:
Regresar a Don Bosco regresando a los jóvenes
Profundizar la pedagogía salesiana
Profundizar y vivir la espiritualidad de Don Bosco

Otras Incumbencias del Capitulo:

Elección del Rector Mayor y de los miembros del Consejo General

Cumplimiento y comprobación de algunas propuestas hechas por el CG25

Reflexionar sobre la figura y los compromisos del ecónomo local

Estaremos pendientes y pronto publicaremos la lista de los que asistiran a dicho capitulo.

lunes, 14 de enero de 2008

San Francisco de Sales

Obispo de Ginebra, Doctor de la Iglesia,
Cofundador de la Congregación de la Visitación.
El santo de la amabilidad.
+1622.

Fiesta: 24 de Enero



Nace el gran Santo:

San Francisco nació en el castillo de Sales, en Saboya, el 21 de agosto de 1567. Fue bautizado al día siguiente en la Iglesia parroquial de Thorens, con el nombre de Francisco Buenaventura. Durante toda su vida sería su patrono San Francisco de Asís. El cuarto donde él nació se llamaba "el cuarto de San Francisco", porque había en él una imagen del "Poverello" predicando a los pájaros y a los peces.

De niño Francisco fue muy delicado de salud ya que nació prematuro; pero gracias al cuidado que recibió, se pudo recuperar y fortalecerse con los años. Si bien no era robusto, su salud le permitió desplegar una enérgica actividad durante su vida.

La Madre de Francisco:

La Señora Francisca de Boisy era una mujer sumamente amable y trabajadora y profundamente piadosa. Santa Juana de Chantal dice que la gente la admiraba como a una de las damas más respetables de esa época.

Tenía que mandar y dirigirlo todo en un amplísimo castillo donde laboran cuarenta trabajadores, sirvientas, mensajeros, labradores, y encargados del ganado.

Es muy importante tener en cuenta las cualidades de la mamá de Francisco, porque éste, por el valle nublado frío y oscuro donde estaba su casa, podría haber sido un hombre retraído y más bien inclinado a la tristeza y el pesimismo. Y en cambio, por la maravillosa formación que Doña Francisca le va proporcionando y por la educación que le hace dar su padre, obtiene las bases para llegar a ser más tarde con la gracia de Dios y por sus grandes esfuerzos, un portento de amabilidad y del más exquisito trato social.

Doña Francisca era una mujer que vivía muy ocupada, pero sin afanes ni apresuramientos. Quizás de ella habrá aprendido el niño Francisco aquella virtud suya que le dará resultado toda su vida: trabajar mucho, trabajar siempre, pero sin perder la calma, sin inquietud, no dejando para mañana lo que se puede hacer hoy.

La religión dominaba la vida de doña Francisca, y la compartía con todos, de ahí que Francisco aprendiese todo esto y luego lo usase más tarde para el beneficio de muchas almas.

Infancia:

Era un niño lindo, rubio, rosado que se divertía jugando en el Castillo. Le gustaba ir al Templo y rezar mirando hacia el altar y también era muy dado a ayudar a los pobres. Sin duda había recibido del Espíritu Santo el don de la Magnificencia, que consiste en un gusto especial por dar, y dar con gran generosidad. Como niño vivo e inquieto, que le gustaba curiosear por aquel inmenso Castillo donde vivía; parecía que tenía cien pulgas debajo de la ropa que no le dejaban estar quieto, por lo que su madre y la nodriza tenían que estar constantemente viendo que estaba haciendo.

Su madre le enseñaba el catecismo y le narraba bellos ejemplos religiosos. Y cuando el pequeño Francisco se encontraba con otros niños por el camino o en el prado, les repetía las enseñanzas y narraciones que había escuchado de labios de su mamá. Se estaba entrenando para lo que sería su mas preciado trabajo: enseñar catecismo, pero enseñarlo bellamente a base de amenos ejemplos.

Hay un hecho en su infancia que denota mucho su celo por Dios pero también su inclinación a la ira, con la que luchará por 19 años de su vida hasta dominarla. Se cuenta que un día un Calvinista fue a visitar el Castillo, Francisco se enteró y como no podía meterse en la sala a protestar, tomó un palo en las manos, y lleno de indignación se fue al corral de las gallinas, arremetiendo contra ellas y gritando: "Fuera los herejes: No queremos herejes". Las pobres gallinas salieron corriendo y gritando ante su atacante, y a tiempo llegaron los sirvientes para salvarlas. Este que ahora atacaba a las gallinas, después llegará a tener un genio tan bondadoso y amable que no procederá con ira ni siquiera contra los más tremendos adversarios; ahora bien , esta bondad no nació con él sino que fue una conquista, poco a poco, con la ayuda de Dios.

Su padre, Don Francisco, tenía temor de que su hijo fuera a crecer flojo de voluntad porque la mamá lo quería muchísimo y podía hacerlo crecer algo consentido y mimado. Entonces le consiguió de profesor a un sacerdote muy rígido y muy exigente, el Padre Deage. Este será su preceptor durante toda su vida de estudiante. Era un hombre super exacto en todo, pero muy frecuentemente demasiado perfeccionista en sus exigencias. Este preceptor lo ayudará mucho en su formación pero le hará pasar muchos ratos amargos, por exigirle demasiado. Francisco no protestará nunca y en cambio le sabrá agradecer siempre, pero para su comportamiento futuro tomará la resolución de exigir menos detalles importunos y hacer más amables a quienes él tenga que dirigir.

A los 8 años entró en el Colegio de Annecy, y a los 10 años hizo su Primera Comunión junto con la Confirmación. Desde ese día se propuso no dejar pasar un día sin visitar a Jesús Sacramentado en el Templo o en la Capilla del colegio. El que más tarde será el gran promotor del culto solemne a la Eucaristía, fue preparado muy cuidadosamente por la madre y por su Sacerdote preceptor para recibir por primera vez a Jesús Sacramentado. Guiado por su madre se trazó unos buenos propósitos como recuerdo de su Primera Comunión:

1) Cada mañana y cada noche rezaré algunas oraciones.

2) Cuando pase por frente de una Iglesia entraré a visitar a Jesús Sacramentado, si no hay una razón grave que me lo impida.

3) Siempre y en toda ocasión que me sea posible ayudaré a las gentes más pobres y necesitadas.

4) Leeré libros buenos, especialmente Vidas de Santos.

Durante toda su vida procuró ser enteramente fiel a estos propósitos.

Un año más tarde en la misma Iglesia de Santo Domingo (actualmente San Mauricio), recibió la tonsura.

Francisco, estudiante:

Un gran deseo de consagrarse a Dios consumía al joven, que había cifrado en ello la realización de su ideal; pero su padre (que al casarse había tomado el nombre de Boisy) tenía destinado a su primogénito a una carrera secular, sin preocuparse de sus inclinaciones. A los 14 años, Francisco fue a estudiar a la Universidad de París que, con sus 54 colegios, era uno de los más grandes centros de enseñanza de la época.

Su padre le había enviado al colegio de Navarra, a donde iban los hijos de las familias de Saboya; pero Francisco, que temía por su vocación, consiguió que consintiera en dejarle ir al Colegio de Clermont, dirigido por los jesuitas y conocido por la piedad y el amor a la ciencia que reinaban en él. Acompañado por el Padre Déage, Francisco se instaló en el hotel de la Rosa Blanca de la calle St. Jacques, a unos pasos del Colegio de Clermont. Francisco se propuso un Plan de Vida durante su estadía en el colegio. Se propuso dedicarse a hacer lo que tenía que hacer: prepararse bien para el futuro.

Desde el principio, guiado, por su director, el Padre Déage, se trazó un programa de acción: Cada semana confesarse y comulgar. Cada día atender muy bien a las clases y preparar las tareas y lecciones para el día siguiente. Dos horas diarias de ejercicios de equitación, de esgrima, de baile .

La debida mezcla entre los ejercicios de piedad y las artes gimnásticas le fueron consiguiendo un aire de elegancia y respetabilidad. Era alto, gallardo y bien presentado. Enemigo de los lujos, pero siempre decorosamente presentado. En las reuniones de gente de refinada elegancia era el invitado preferido, porque a la vez de ser muy sencillo y sin rebuscamientos inútiles, era "la cultura personificada".

Más tarde, cuando sea Obispo, la gente exclamará: "en las reuniones sociales se porta con la santidad de un digno ministro de Dios, y en las ceremonias religiosas se porta con la elegancia del más exquisito de los caballeros". Y al preguntarle alguien el por que, respondió: "Cuando estoy en la alegría de una fiesta social me imagino estar revestido de ornamentos de Obispo, y me comporto con la dignidad que esto exige. Y cuando estoy celebrando una ceremonia religiosa me imagino estar en la más exquisita y refinada reunión, y trato de comportarme con la educación y urbanidad que en estos casos se exige".

Pronto se distinguió en retórica y en filosofía; después se entregó apasionadamente al estudio de la teología. Cada día estaba más decidido a consagrarse a Dios y acabó por hacer voto de castidad perpetua, poniéndose bajo la protección de la Santísima Virgen. Pero no por ello faltaron las pruebas.

La más terrible tentación de su juventud:

Vivir en gracia de Dios en aquellos ambientes no era nada fácil. Sin embargo, Francisco supo alejarse de toda ocasión peligrosa y de toda amistad que pudiera llevarle a ofender a Dios y logró conservar así el alma incontaminada y admirablemente pura. Francisco tenía 18 años.

Su carácter era muy inclinado a la ira, y muchas veces la sangre se le subía a la cara ante ciertas burlas y humillaciones, pero lograba contenerse de tal manera que muchos llegaban hasta imaginarse que a Francisco nunca le daba mal genio por nada. Pero entonces el enemigo del alma, al ver que con las pasiones más comunes no lograba derrotarlo, dispuso atacarlo por un nuevo medio más peligroso y desconocido.

Empezó a sentir en su cerebro el pensamiento constante y fastidioso de que se iba a condenar, que se tenía que ir al infierno para siempre. La herejía de la Predestinación, que predicaba Calvino y que él había leído, se le clavaba cada vez más en su mente y no lograba apartarla de allí. Perdió el apetito y ya no dormía. Estaba tan impresionantemente flaco y temía hasta enloquecer. Lo que más le atemorizaba no eran los demás sufrimientos del infierno, sino que allá no podría amar a Dios.

El Señor permitiéndole la tentación le da la salida. El primer remedio que encontró fue decirle al Señor: "Oh mi Dios, por tu infinita Justicia tengo que irme al infierno para siempre, concédeme que allá yo pueda seguirte amando. No me interesa que me mandes todos los suplicios que quieras, con tal de que me permitas seguirte amando siempre"; esta oración le devolvió gran parte de paz a su alma.

Pero el remedio definitivo, que le consiguió que esta tentación jamás volviese a molestarle fue al entrar a la Iglesia de San Esteban en París, y arrodillarse ante una imagen de la Santísima Virgen y rezarle la famosa oración de San Bernardo:

"Acuérdate Oh piadosísima Virgen María, que jamás oyó decir que hayas abandonado a ninguno de cuantos han acudido a tu amparo, implorando tu protección y reclamando tu auxilio. Animado con esta confianza, también yo acudo a ti, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados , me atrevo a comparecer ante tu soberana presencia. No desprecies mis súplicas, Madre del Verbo Divino, antes bien, óyelas y acógelas benignamente. Amén"

Al terminar de rezar esta oración, se le fueron como por milagro todos sus pensamientos de tristeza y de desesperación y en vez de los amargos convencimientos de que se iba a condenar, le vino la seguridad de que "Dios envió al mundo a su Hijo no para condenarlo, sino para que los pecadores se salven por medio de Él. Y el que cree no será condenado" (Juan 3:17).

Esta prueba le sirvió mucho para curarse de su orgullo y también para saber comprender a las personas en crisis y tratarlas con bondad.

Alabanza: Los Duros de Moyera



Desde el día de ayer el grupo de Alabanza: Los Duros de Moyera, animan la Eucaristia de las 5:00 p.m. en El Ricaldone, una experiencia nueva para ellos pues consideran que regresan a la Sede Madre de Iglesia Joven, ellos son de Ciudadela Don Bosco y nos daran un impulso y una mistica juvenil en la Eucaristia de las 5:00 p.m.

viernes, 11 de enero de 2008

Pastoral Familiar


Les presento los temas a tocar durante el mes de Enero en nuestras reuniones de Pastoral Familiar de Iglesia Joven

Domingo 13 de Enero
El desafío de la Vida Familiar.

Domingo 20 de Enero
El matrimonio y la familia en el plan de Dios

Domingo 27 de Enero
La vocación al amor, Celebración de Don Bosco.


Nos estamos reuniendo los domingo a las 3:00 p.m. y estan todos cordialmente invitados.

Increible Mensaje

Esta foto fue extraída de un periódico hindú y me llegó con la siguiente leyenda:

“SOLO QUIEN ES POBRE PROCEDE CON TANTA GENEROSIDAD.
QUE PENA QUE EL HOMBRE NO SEA SIEMPRE ASÍ”


… pienso que solo quien es verdaderamente RICO (de amor y sentimiento) actúa así…

jueves, 10 de enero de 2008

Más de los Jesuitas



A solicitud de varios amigos amplio un poco esta información.

Una Congregación General (CG) en la Compañía de Jesús es una reunión convocada para tratar dos asuntos fundamentalmente: la elección de un nuevo P. General y el estudio de determinadas cuestiones que requieren la presencia del conjunto de la Compañía. Constituye el equivalente a los Capítulos generales de otras órdenes e institutos religiosos.

La CG presidida por el P. General posee la máxima autoridad en la Compañía. Tiene la potestad de promulgar leyes, cambiarlas o interpretarlas correctamente. Es por ello el mayor órgano legislativo y los textos que aprueba afectan a toda la Compañía y sólo pueden ser cambiados por otra CG. Reciben el nombre de decretos.

Se reúne en Roma, por ser la ciudad en la que reside el Santo Padre, en la curia de la Compañía de Jesús. Solamente una vez en la historia se ha celebrado en otro lugar, en concreto fue en Loyola en 1892 y a petición del Papa León XIII, por las dificultades que entonces atravesaba la Iglesia. Allí, la CG 24 eligió como Prepósito General al P. Luis Martín.


Cuándo se reúne la CG

Las reglas de las órdenes religiosas anteriores a la Compañía determinaban una periodicidad fija para la reunión de este órgano legislativo. Pero no es éste el caso de la Compañía. S. Ignacio pensaba que la Compañía sólo debía reunirse movida por la estricta necesidad, ya que el obligado desplazamiento de muchos jesuitas procedentes de todo el mundo y el largo tiempo que debían pasar reunidos, suponían un esfuerzo que no debía repetirse con frecuencia. En la práctica esto ha significado que a veces la CG no se reuniera en muchos años –hasta treinta años entre la CG 7 y la CG 8–. Por ello, en varias ocasiones se ha solicitado la celebración periódica de estas reuniones, una posibilidad que siempre ha sido rechazada por la propia CG, lo cual no quiere decir que, dada la mejora de las comunicaciones y la facilidad de los viajes, esta demanda no se repita en el futuro.

La mayor parte de las veces, la CG se ha reunido para nombrar a un nuevo Padre o Prepósito General. El P. Kolvenbach es el 29º de la historia. En la próxima CG 35 se elegirá al 30º, lo cual quiere decir que únicamente en cinco ocasiones se ha reunido la Compañía en CG sin estar obligada por la elección de un nuevo P. General. Algunas de estas ocasiones son muy recientes: en 1975, cuando tuvo lugar la CG 32 y en 1995, con la CG 34. No es raro que esto haya sido así, pues un mundo crecientemente globalizado demanda una mayor coordinación y cultivo de la unión, más todavía cuando la dispersión geográfica y el origen de los jesuitas han aumentado de forma notable en los últimos años.

Tampoco la duración de la Congregación está decida de antemano. Se alarga cuanto sea necesario para el tratamiento de los temas previstos o que van surgiendo a lo largo de la misma.


Quién toma parte

Una vez convocada la CG por el P. General, o en su ausencia, por el Vicario General –su sustituto en caso de muerte o de incapacidad del General–, se celebran las Congregaciones provinciales en todas las Provincias. Las Provincias son regiones geográficas administrativas a cuya cabeza se sitúa un jesuita profeso –con los cuatro votos: los tres propios de la vida religiosa, pobreza, castidad y obediencia, y el de obediencia al Papa–. El Provincial es directamente dependiente del P. General y a su cargo se encuentran todos los jesuitas de dicha Provincia.

Los jesuitas convocados a estas Congregaciones provinciales –algunos por la función que desempeñan y la mayoría por votación de los propios miembros de la Provincia– eligen a los que asistirán a la CG, y que reciben el nombre de electores. Éstos, junto con el Provincial, serán los jesuitas que acudan. El número de electores de cada Provincia depende del número total de jesuitas que haya en ella, pues hay Provincias muy pequeñas, con menos de cincuenta personas, y otras con más de seiscientas. En todo caso, siempre asiste un elector de cada Provincia y nunca más de seis.

En estas mismas Congregaciones provinciales se proponen algunos temas para que sean tratados por la CG y que se consideran de importancia para el conjunto de la Compañía. Están formulados en forma de petición a la Congregación, para que ésta los estudie y, llegado el caso, tome una postura en relación a ellos. Se denominan postulados. De alguna manera, el conjunto de los postulados procedentes de las Provincias señalan en la práctica la agenda de la CG, si bien ésta es soberana a la hora de decidir por dónde orienta sus debates.


Las Congregaciones más recientes

No es posible aludir a la próxima Congregación sin antes referirnos brevemente a las más recientes, que han tenido una repercusión muy importante en la vida de la Compañía.

En 1965 se celebró la CG 31, en la que se eligió P. General a Pedro Arrupe. La Iglesia se encontraba al final del Concilio Vaticano II y vivía entonces la necesidad de adaptar la Vida Religiosa a los nuevos tiempos que señalaba el Concilio. Se trataba de la renovación o aggiornamento de la Iglesia. Esta Congregación jugó un papel clave en dicha adaptación conciliar por parte de la Compañía. Aprobó 52 decretos, una cantidad no superada después, y duró cinco meses, con dos sesiones separadas varios meses entre sí. Con esta CG comienza la tendencia a redactar los decretos de modo que constituyan documentos inspiradores que animen y orienten la vida de la Compañía y de los jesuitas.

Poco después de que Pedro Arrupe fuera nombrado General, tuvo la convicción de que era necesario reunir a la Compañía en Congregación para que la renovación del Concilio fraguara definitivamente entre los jesuitas. En 1975 se celebró la CG 32, que ha jugado un papel clave en la Compañía de hoy. Su aportación fundamental consistió en volver a formular con nuevo lenguaje la misión de la Compañía para nuestros tiempos: «la misión de la Compañía de Jesús hoy es el servicio de la fe, del que la promoción de la justicia constituye una exigencia absoluta». Fe y justicia como un binomio al que la Compañía debía dedicarse en cada uno de sus ministerios. Justicia que nace la fe, fe que obra la justicia, dos elementos constitutivos a un tiempo de la misión, en una orden religiosa en la que es precisamente la misión –es decir, la actividad apostólica– la que sitúa en su lugar adecuado todos los aspectos propios de la vida religiosa: la oración, la comunidad, la vivencia de los votos…

Esta opción de la CG fue muy cuestionada, en particular por los sectores más conservadores, pues muchos suponían que se traicionaba a la Compañía de S. Ignacio, aparentemente más dedicada a tareas espirituales. El estudio de las fuentes y de la historia de la Compañía, que ha sido una constante en estas últimas décadas, nos ha permitido comprender que el servicio a los más pobres ha estado presente como parte central de la vida de la Compañía desde sus inicios. Así, la CG 32 explicitó y radicalizó algo que no era del todo nuevo y que nos ha permitido releer hoy nuestro papel en la Iglesia y en el mundo.

La CG 33 se celebró en el año 1983. Fue muy breve, en tiempos de diálogo difícil con la Santa Sede y en ella se eligió P. General al P. Kolvenbach, en sustitución del P. Arrupe, aún vivo, pero impedido para su cargo por enfermedad.

Por último, la CG 34 se reunió en el año 1995. Los jesuitas que en ella se dieron cita se preguntaron si valía la pena mantener la «misión fe-justicia», tras tantos sufrimientos como se habían producido en el interior de la Compañía y ataques por autoridades civiles en muchos países. Los Padres congregados, por unanimidad, confirmaron esta misión, al tiempo que subrayaron la necesidad de llevarla adelante en diálogo con las culturas y con otras tradiciones religiosas. Fue un momento de madurez, en el que se reafirmó una misión que implica una clara opción por los pobres y que nos compromete con una fe que produce obras de justicia.


La Congregación General 35

Dio comienzo en Roma el 7 de enero de 2008 y en ella se reunen 225 jesuitas procedentes de las alrededor de 90 Provincias que existen en la actualidad: el 31% de ellos provendrá de países europeos; el 28% de Asia y Oceanía; el 18% de América Latina; el 15% de América del Norte y el 8% de África.

La Congregación tendrá dos fases. En la primera, llamada «de elección» y la más breve, el actual P. General, el P. Kolvenbach, presentará su renuncia tras veinticuatro años al frente de la Compañía. La Congregación, que podría aprobar o no dicha renuncia, elegirá a su sucesor como Prepósito General de la Compañía.

La elección tendrá lugar tras unos días de oración y la presentación a los congregados de un informe acerca del estado de la Compañía. Cualquier jesuita profeso puede ser elegido y lo habitual es que se encuentre entre aquéllos que asisten a la CG. Esta primera fase durará aproximadamente dos semanas.

La segunda fase está centrada en el tratamiento de cuestiones relevantes para la Compañía. En ella se eligen también a los consejeros del nuevo P. General. Puesto que la Congregación es soberana, no sabemos a día de hoy cuáles serán los temas que finalmente sean debatidos y sobre los que se tome postura.

Sin embargo, tal como hemos mencionado, existe ya un importante número de peticiones a la Congregación procedentes de las Provincias. Son las que hemos denominado postulados. Éstos abordan una gran variedad de cuestiones, pero una comisión previa los ha agrupado en torno a varias grandes temáticas. Son las siguientes: aspectos relativos a nuestra misión, donde se mencionan expresamente los efectos de la globalización, la ecología, la prioridad de nuestra atención sobre África, el diálogo con el Islam, los pueblos indígenas y discriminados, los refugiados y los pueblos desplazados…; la identidad del jesuita en un mundo secularizado y en una Iglesia del laicado; las estructuras de gobierno y el liderazgo necesario para llevar adelante nuestra misión; el voto de obediencia –completando con él los tres votos, ya que los de castidad y de pobreza fueron tratados en la CG 34–; la colaboración en la misión entre jesuitas y laicos; la vida comunitaria, cuestiones de formación de los jesuitas; la promoción vocacional…

Como puede comprobarse son muchos temas. Sólo el propio desarrollo de la propia Congregación podrá decirnos cuáles son finalmente los más relevantes y sobre los que la Compañía desea hoy decir una palabra.

La Compañía de Jesús se reúne a estas horas en Roma para elegir a su nuevo Superior General, conocido como el 'Papa Negrò', es decir, al sucesor de Peter-Hans Kolvenbach, quien tenía previsto presentar su renuncia al comienzo de la Congregación General 35, a la que asistirán 225 jesuitas.

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Aunque se trata de un cargo vitalicio, las Constituciones de la Compañía de Jesús contemplan la posibilidad de renunciar si el General lo considera conveniente. Kolvenbach, después de obtener el consentimiento del Papa y escuchar a sus consejeros y provinciales, "ha decidido presentar su renuncia, aduciendo su avanzada edad y la larga duración de su gobierno, puesto que se encuentra próximo a cumplir los 80 años y su generalato durará casi 25 años", según informa la Compañía de Jesús.

Además, la Congregación tratará temas de interés para la Compañía de Jesús y su misión referidos a los retos que el mundo actual plantea y a los cuales los jesuitas quieren dar respuesta, como la promoción de la justicia, la ecología, la colaboración con los laicos o el diálogo interreligioso, entre otras cuestiones.

La Congregación General es el órgano supremo de gobierno de la Compañía de Jesús, que sólo se convoca para tratar asuntos de especial importancia o para elegir a un nuevo Superior General. En ella participan jesuitas de todo el mundo. Algunos de ellos acuden por el cargo que ocupan, aunque la mayoría han sido elegidos en cada una de las provincias o regiones de la Compañía de Jesús, lo que hace de la Congregación General un órgano representativo del conjunto de los jesuitas del mundo.

De los 225 participantes, 217 podrán votar en la elección del nuevo Superior General, mientras que los ocho restantes intervendrán sólo en la discusión de los diferentes temas que se tratarán en la Congregación. El comienzo de la Congregación General 35 se realiza con la Misa inaugural en la Iglesia del Gesù de Roma. La fecha de su conclusión se desconoce y está en manos de la misma CG.

Al terminar la misa, Kolvenbach se acercó al altar de la iglesia de Jesús, en Roma, donde se guardan la reliquias del fundador de la compañía, san Ignacio de Loyola, y encendió una luz que se apagará cuando concluya la congregación general.

No existen candidaturas y el superior se elige por mayoría y a través del voto secreto, lo que hace que las designaciones se prolonguen durante un tiempo.

Aunque no existan candidaturas, según diversas fuentes, los jesuitas, que perdieron influencia con el papa Juan Pablo II, podrían elegir entre una persona muy próxima al actual Pontífice, en concreto su portavoz, Federico Lombardi, o un representante del Tercer Mundo, no tan apegada a la curia, como Lisbert D'Souza, de origen indio.

El antiguo provincial de Italia, Vicenzo Liberti, dijo que sea quien sea el nuevo "general" de los jesuitas deberá dar continuidad a la labor de Kolvenbach y "reforzar el espíritu misionero de la Compañía de Jesús".

Con el nombre de 'Papa Negrò'se ha conocido siempre a los prepósitos generales de los Jesuitas, debido al gran poder que han disfrutado en la Iglesia y a su hábito de color negro. De hecho, la Compañía de Jesús, con 19.000 miembros, es la orden religiosa más importante por número.

miércoles, 9 de enero de 2008

Saludos para Guatemala


Nos escribe Luis Alfonso Hernández "Guicho" Animador de Iglesia Joven en Guatemala:

Hola... los saludo desde Guatemala... mi nombre es Luis Alfonso Hernandez conocido aca en Guate y x algunos de los suyos como Guicho, actualmente soy Animador de la sede de aca.. y me alegra saber q continúan trabajando y lo mejor es observar fotografias de la reunion nacional desde ya felicidades a Ricardo.

Me han contado q XJ Rical va para arriba luego de las dificultades q presentaron... q bien.. FELICIDADES!!!

les puedo pedir un favor... antes q respondan se los voy a pedir...

ES VER SI ME PUEDEN MANDAR LA CARTA DEL P. CORO, ME INTERESA MUCHO, Y ASI PODER COMPARTIRLA CON LOS MUCHACHOS DE GUATEMALA...

Les mando un saludo a todos!!! y que Dios los bendiga!! EXITOS!!!


Con gusto Guicho te enviamos los Documentos que nos ha enviado el Padre, pues son 2:

- El Buen Pastor
- Respirar en el Cenaculo

Solamente contactanos en los siguientes correos para hacer efectiva la entrega pues no contamos con tu correo electrónico:

tesagus@hotmail.com

gustavomorales@tcs246.com

Nos gustaria que además nos enviaras fotos y algunas anecdotas de la gente en Guatemala, para compartirlas con todos.

Bendiciones a todos en Guatemala.